CENTINELA SECRET HOUSE, un caso de éxito.
La escena nocturna de la CDMX ya no se conforma con solo buenos tragos y buena música. Hoy, lo que realmente marca la diferencia son las experiencias que se sienten, se comparten y se recuerdan. Bajo esa lógica nació CENTINELA Secret House, una activación que redefinió el concepto de branded experience y convirtió un bar de la Roma Sur en uno de los universos de marca más comentados del año.
Durante seis semanas, Tequila Centinela tomó por completo Ajeno y lo transformó en La Casa Centinela: un takeover total donde cada rincón, cada copa y cada noche contaba una historia. No fue solo un cambio de look, fue una inmersión completa en el mood, la estética y el ritual alrededor del tequila.
Desde el primer paso dentro del venue, la experiencia se sentía distinta. Branding integral, coctelería curada y una programación diseñada para que cada visita se sintiera única. Así, CENTINELA Secret House se convirtió en ese lugar del que todo el mundo hablaba… incluso si no todos sabían exactamente qué estaba pasando adentro.
Como experiencia inmersiva
A lo largo del takeover, el espacio cobró vida con seis experiencias distintas que activaron los sentidos y la conversación. En total, más de 8,500 personas formaron parte del universo Centinela, disfrutando 5,365 cocteles preparados con Tequila Centinela.

Además, se llevaron a cabo tres fiestas con alrededor de 700 asistentes y tres activaciones temáticas más íntimas para 150 personas cada una. Cada evento tenía su propia narrativa, pero todos compartían el mismo objetivo: crear momentos memorables que conectaran con la marca desde la emoción, no desde la publicidad tradicional.
Por otro lado, la estrategia no se quedó dentro del bar. Cada experiencia fue amplificada con contenido antes, durante y después, activando a creadores clave y convirtiendo lo que pasaba en la casa en conversación digital.
El poder del contenido
Gracias a esta narrativa bien ejecutada, CENTINELA Secret House trascendió el espacio físico y explotó en redes sociales. El resultado fue una ola de visibilidad orgánica que superó los 8 millones de visualizaciones, impulsando un crecimiento acelerado del ecosistema digital de la marca.
En tan solo cinco semanas, Tequila Centinela sumó más de 31,000 nuevos seguidores en Instagram y generó 54,200 interacciones, todo a partir de lo que sucedía dentro de la casa. El venue dejó de ser solo un bar para convertirse en contenido vivo, compartible y aspiracional.
Sin embargo, el verdadero logro fue la conexión emocional. La gente no solo asistía a eventos; formaba parte de algo exclusivo, secreto y comentado. Esa sensación de “tenías que estar ahí” fue clave para posicionar la experiencia como una de las más relevantes del año.

Finalmente, CENTINELA Secret House demostró que las marcas que entienden la cultura nocturna, el valor del diseño y la importancia de la comunidad pueden crear universos completos sin necesidad de gritar su mensaje. Aquí, el tequila fue el punto de encuentro, pero la experiencia fue la protagonista.
De venue a universo, de bar a caso de estudio. La Casa Centinela dejó claro que el futuro del branding se vive, se brinda y se comparte.
Para conocer más del universo de la marca, puedes seguir a
@tequila.centinela y @centinela.tequila

