Casona Sforza redefine el lujo
Hay lugares que no solo se visitan, se sienten. Y Casona Sforza es uno de ellos. Ubicada en la costa del Pacífico oaxaqueño, este refugio se ha convertido en un statement para quienes buscan lujo real: sin poses, sin excesos, pero con una conexión profunda con la naturaleza, el diseño y el bienestar consciente. Aquí todo fluye distinto, más lento, más presente, más honesto.

Desde que llegas, el entorno te baja el volumen mental. El paisaje de Barra de Colotepec, donde el río y el mar se encuentran, envuelve a Casona Sforza en una energía casi meditativa. La arquitectura, firmada por Alberto Kalach, no invade: dialoga con el entorno usando formas vernáculas, materiales honestos y una estética que se siente atemporal pero muy cool.
Casona Sforza y su arquitectura consciente
Primero, hablemos del diseño. Las bóvedas, arcos y líneas limpias no están ahí solo para verse bien en fotos (aunque sí, se ven increíbles). Están pensadas para crear sombra, frescura y armonía con el clima y el paisaje. Rodeada de vegetación endémica como sabinos, mezquites y huizaches, Casona Sforza se siente como un oasis que respeta su contexto y lo celebra.

Las suites —Junior, Senior y Master— son pocas, íntimas y cuidadosamente diseñadas. Tonos neutros, acabados rústicos y piezas hechas a mano por artesanxs mexicanxs crean una atmósfera bohemia, cálida y cero pretenciosa. Además, las amenidades naturales de Pueblo del Sol refuerzan esa idea de lujo consciente que cuida el cuerpo y el planeta.
Casona Sforza como experiencia de bienestar real
Luego, el bienestar. Aquí no se trata solo de “relajarte”, sino de reconectar contigo. El protocolo Despertar Conscientecombina respiración holotrópica, yoga, mantras y prácticas como sauna finlandesa y baños de hielo. Todo en sesiones de 30 minutos que te sacuden (en el mejor sentido) y te devuelven al presente.
Además, Casona Sforza integra experiencias Body & Soul con masajes, reiki y tratamientos holísticos pensados para equilibrar cuerpo y mente. Es ese tipo de bienestar que no se queda en el spa, sino que se siente días después.

Por otro lado, la gastronomía es una joya. En La Bóveda, su restaurante insignia, los chefs Andrés Trujillo y Vanessa Franco apuestan por ingredientes locales, de temporada y con trazabilidad clara. Cada plato cuenta una historia del territorio oaxaqueño desde una mirada contemporánea y muy consciente.
Finalmente, el menú degustación de cinco tiempos es una experiencia imperdible. Desde la pesca del día zarandeada hasta los raviolis de cangrejo moro, cada bocado se disfruta aún más con maridajes que incluyen vinos mexicanos, cervezas artesanales y mezcal local. Comer aquí se siente íntimo, especial y profundamente conectado con la tierra.

Casona Sforza no es solo un hotel: es un refugio para nómadas contemporánexs, creativxs y viajerxs que buscan algo más que lujo tradicional. Es un recordatorio de que vivir bonito también puede ser vivir consciente.
