La Cancha Violeta: El urbanismo feminista toma Ecatepec para arrebatarle el espacio público a la violencia
Primero, La Cancha Violeta Ecatepec rompe con una realidad que durante décadas fue normalizada: las canchas de barrio eran espacios dominados por hombres, donde las niñas casi siempre quedaban fuera. El proyecto cambia esa lógica al diseñar el espacio junto con la comunidad, tomando en cuenta seguridad, iluminación, visibilidad y participación femenina.
Además, datos del INEGI muestran que en el Estado de México más del 70% de las mujeres ha vivido algún tipo de violencia, y una gran parte ocurre en espacios públicos. Por eso, crear lugares seguros para niñas no es un lujo, es una necesidad.
Sin embargo, La Cancha Violeta Ecatepec no se limita a lo simbólico. El espacio fue construido con materiales reciclados, integra un sistema de captación de agua pluvial de 10 000 litros y funciona bajo un modelo de economía circular que busca beneficiar tanto al medio ambiente como a la comunidad.

También, el impacto social es claro: más de 800 menores han participado en actividades dentro del proyecto, y casi la mitad son niñas. Esto cambia por completo la dinámica del barrio, porque cuando las niñas ocupan el espacio, la comunidad entera se transforma.
La Cancha Violeta Ecatepec y el programa Jugamos Juntas
Además, La Cancha Violeta Ecatepec forma parte de un modelo más grande que incluye el programa “Jugamos Juntas”, desarrollado por love.fútbol con apoyo de organizaciones internacionales y marcas deportivas. La idea es que la cancha no solo exista, sino que se mantenga activa con actividades constantes para niñas y jóvenes.
Por otro lado, el programa ha logrado que más del 60 % de la participación sea femenina, algo poco común en proyectos deportivos comunitarios. Esto se logra formando entrenadoras, creando talleres y generando espacios donde las niñas puedan sentirse seguras.

También, este tipo de iniciativas sigue recomendaciones de organismos como ONU Mujeres, que promueven el deporte como herramienta para reducir desigualdades y fortalecer la autoestima en niñas y adolescentes.
Finalmente, La Cancha Violeta Ecatepec demuestra que el urbanismo puede cambiar realidades cuando se diseña pensando en quienes casi nunca son prioridad. Recuperar una cancha puede parecer algo pequeño, pero cuando ese espacio permite que una niña juegue sin miedo, el impacto es enorme.
En otras palabras, proyectos como este no solo rehabilitan un lugar físico. También ayudan a reconstruir la confianza, la comunidad y la idea de que el espacio público también pertenece a ellas.
