En una industria que donde todo es cada vez más rápido, más inmediato y deja de lado la emoción, hay artistas que deciden ir en sentido contrario. Alejarse de la pose, y mostrarse mucho más honesto: sentir, decirlo… y sostenerlo.
Por: El Poderoso Dave
Fotos: Cortesía

Sebastián Abarca es parte de esta nueva generación que no le tiene miedo a la vulnerabilidad. Su proyecto no lo hizo con la finalidad de complacer al algoritmo, sino de una necesidad genuina de conectar. Con canciones como “Constelación”, ha construido un puente emocional con su audiencia; ahora, con “PTM”, abre una nueva etapa más intensa, más frontal, y mucho más humana.
Platicamos con él sobre sus inicios, el amor, el miedo a sentir demasiado y lo que significa subirse por primera vez a un escenario como el Foro del Tejedor.
Para quien todavía no te conoce, ¿quién es Sebastián Abarca más allá de la música?
Bueno, a mí me gusta mucho definirme como un niño que sueña, y eso es lo que hace: lo visualiza, lo trabaja y en el camino pasan cosas bonitas.
Me gusta mucho la idea de que no tienes que esperar a que estén materializadas las cosas, sino que tienes que hacerlas. Es sorprendente lo que puede pasar cuando simplemente sigues tu corazonada y te preparas. No tienes que saber qué va a pasar al final, solo poner el trabajo.
Antes de dedicarte a la música, ¿con qué soñabas ser?
Crecí con la era de Disney Channel, Drake & Josh, iCarly… todos estos programas, como los primeros influencers.
Tuve una etapa donde quise ser arquitecto, diseñé una casa debajo del agua, pero luego vi que no era tan factible. Después empecé a tocar guitarra y el resto es historia.
¿Qué papel jugaba la música en tu vida antes de ser tu proyecto?
Desde chiquito siempre fue parte de mí.
Mientras mis amigos jugaban fútbol y sus ídolos eran Messi o Cristiano, el mío era Justin Bieber. En vez de jugar a ser ellos, yo jugaba a ser Justin Bieber y me imaginaba cantándole a la niña del salón de al lado.

¿Quiénes fueron tus primeras influencias?
Sin duda, Big Time Rush y Justin Bieber.
Mi mamá me regaló un iPod shuffle y las únicas dos canciones que tenía eran “Baby” de Justin Bieber y “Boyfriend” de Big Time Rush. Eso lo dice todo.
¿Cuál fue la primera canción que escribiste?
Se llamaba “Lo más especial” y se la escribí a mi mamá como a los 6 o 7 años.
Tomé la melodía de otra canción y le puse mi letra. Fue mi primer acercamiento a escribir, y desde ahí hasta “Constelación” ha pasado mucho.
¿Cómo ha cambiado tu forma de crear?
Creo que dejó de ser una ilusión para convertirse en algo más serio.
Eso implica darle el respeto y el amor que merece. Antes era desde la inocencia y el amor, y eso sigue ahí, pero ahora también es pensar cómo lograr que lo que hago pueda transmitirse como la gente merece escucharlo.
¿Escribes para entenderte o para que otros te entiendan?
Creo que las dos cosas.
“Constelación” fue una carta de amor para las personas que me apoyan, pero también para expresarme yo. Mi intención era que pudieran sentirse abrazadas y acompañadas las personas que la escuchen.
¿Qué te inspira fuera de la música?
La gente que está a mi alrededor.
Soy muy romántico y disfruto mucho cosas sencillas, como ir al cine. Me hace muy feliz compartir con las personas que quiero.
¿Qué has descubierto de ti al abrirte tanto con tu audiencia?
Que la vulnerabilidad no es una debilidad, sino un superpoder.
A veces se ha visto como algo negativo, sobre todo en los hombres, pero creo que es todo lo contrario. Es valiente ser vulnerable.
También he descubierto que eso es lo que me ha hecho más cercano con mi comunidad: poder decir cuando estoy bien y cuando estoy mal, sin cargarles mis problemas, pero siendo honesto.
¿Qué estaba pasando emocionalmente cuando escribiste “Constelación”?
Muchas cosas.
Era una etapa muy linda porque era mi primera canción y para mí era muy especial poder compartirla con las personas que estaban desde el inicio.
Quería que fuera una forma de decirles que los tengo en cuenta desde el principio, no esperar a que pasara algo más grande.

¿Sentiste presión después de ese lanzamiento?
En el momento no, porque estaba muy enfocado en que todo saliera bien.
La presión vino después. Hubo un momento en el que no sabía qué hacer, pero luego empezaron a fluir ideas y todo cambió.
“PTM” explora un lado más intenso. ¿Qué te llevó ahí?
Es una canción que tenía guardada desde hace tiempo.
Habla de esa frustración de pensar en alguien y no saber cómo decirlo. Es como sentir mucho y no encontrar las palabras.
Es aceptar que no siempre sabes qué hacer o cómo actuar.
¿Por qué decidiste apostar por el pop?
Nunca lo solté.
Aunque empecé tocando regional mexicano, el pop siempre fue lo que me gustó. Crecí con eso y es lo que realmente me apasiona.
Siento que hay una oportunidad muy buena de traerlo de regreso de una manera fresca en el pop mexicano.
¿Qué hace único tu proyecto dentro del pop actual?
La vulnerabilidad, sin duda.
Hablar desde la honestidad y no desde una “pantalla”. También la cercanía con mi comunidad.
Y musicalmente, una mezcla entre el pop de los 2010 con algo nuevo.
¿Qué te asusta más: no sentir nada o sentir demasiado?
Sentir demasiado.
Prefiero sentir a no sentir, pero sí me asusta más cuando es demasiado.
¿Qué significa para ti debutar en el Foro del Tejedor?
Es algo muy bonito.
Es un lugar que premia la cercanía y la intimidad, y me emociona saber que la gente va a estar cerca de mí.
¿Qué puede esperar la gente de tu show?
Una fiesta hecha concierto.
Quiero que la gente la pase bien, que lo disfrute, que se sienta como una fiesta, pero con música en vivo.
En el amor, ¿eres Team “Vamos Fluyendo” o Team Intenso?
Una mezcla.
Conecto muy rápido y muy intenso, pero luego me asusta y doy un paso atrás.
¿Cuál ha sido la emoción más difícil de traducir en una canción?
El acompañamiento.
No porque fuera difícil escribirlo, sino porque es una decisión hacerlo público. Una cosa es decirlo y otra hacerlo.
¿El amor sano también tiene lugar en el pop?
Sí, sin duda.
Me gustaría que la historia después de “PTM” vaya hacia algo más sano, algo que funcione.
¿Qué parte de ti te cuesta mostrar?
La vulnerabilidad.
Aunque estoy convencido de que quiero hacerlo, sigue siendo un reto cada vez.
¿Te da miedo perder la cercanía con tu público cuando el proyecto crezca aún más?
Un poco, pero siempre voy a encontrar la manera de mantenerla.
Es algo muy importante para mí.
¿Qué sacrificios has hecho por dedicarte a esto?
Mis tiempos y tomar la decisión de hacerlo al 100%.
No todos creían al inicio, pero lo entiendo. Hoy disfruto el proceso y valoro mucho a quienes sí estuvieron desde el principio.
¿Qué te hace sentir más orgulloso de ti?
Que, aunque no tenía el camino claro, me aferré a lo que creo.
Eso hace que todo lo que está pasando ahora se sienta mucho más especial.

Un artista que no le teme a sentir
En un mundo donde todos intentan verse perfectos, Sebastián está apostando por sentir —con todo lo que eso implica— y eso se siente en su música, en sus letras y en su forma de expresarse. Y cuando algo apuesta por la autenticidad siempre vale la pena.
No se pierdan a Sebastián este fin de semana en El Foro El Tejedor, y si no alcanzaste boletos, escucha su música, no te vas a arrepentir…y quién sabe…puede que sea tu nuevo crush musical.
