La Casa Centinela redefine el branded experience
Si alguien todavía piensa que un bar solo es un lugar para ir por drinks, spoiler alert: ya no. La Casa Centinela llegó para probar que cuando una marca se apropia del espacio correcto, con la narrativa correcta, puede convertir una noche cualquiera en una experiencia que se queda tatuada en la memoria (y en el feed).
Durante varias semanas, Ajeno —uno de los spots más cool de la Roma Sur— dejó de ser solo un venue para transformarse en un universo completo alrededor de Tequila Centinela. No fue decoración bonita ni un logo pegado en la pared: fue una inmersión total donde cada rincón, cada evento y cada coctel contaban la misma historia.

Además, lo que hizo poderosa a La Casa Centinela fue su capacidad de mezclar estrategia con emoción. Más de 850 personas cruzaron la puerta sabiendo que no iban a vivir “otra activación más”, sino algo distinto. La programación fue clave: fiestas multitudinarias, activaciones temáticas más íntimas y una energía constante que hacía que siempre estuviera pasando algo.
Y sí, los números importan (mucho). Más de 5,300 cocteles servidos con Tequila Centinela hablan de consumo real, de gente que se quedó, brindó y volvió. No era ir, tomar una foto y salir corriendo: era quedarse a vivir la experiencia completa.
La Casa Centinela y el poder del contenido
Por otro lado, lo digital fue el músculo que amplificó todo. La Casa Centinela no se quedó dentro del bar: explotó en redes. Cada evento tuvo contenido antes, durante y después, activando a creadores clave que entendieron el mood y lo tradujeron en historias, reels y posts que sí daban ganas de estar ahí.
El resultado fue brutal: más de 8 millones de visualizaciones y un crecimiento acelerado del ecosistema digital de la marca. Más de 31 mil nuevos seguidores y más de 54 mil interacciones no llegaron por casualidad, llegaron porque lo que pasaba offline era genuinamente compartible.

Mientras tanto, Ajeno pasó de ser un hotspot conocido a convertirse en el epicentro de una conversación cultural. Eso es lo que diferencia a una acción promocional de una branded experience bien ejecutada: cuando el espacio deja de ser prestado y se vuelve parte del ADN de la marca, aunque sea por tiempo limitado.
La Casa Centinela entendió que hoy las personas buscan experiencias que se sientan auténticas, que no se vean forzadas y que puedan contarle a sus amistades sin sonar a anuncio.
La Casa Centinela como referencia para el futuro
Finalmente, este takeover se posiciona como uno de los casos más interesantes del año porque combina todo lo que hoy funciona: experiencia física, narrativa clara, contenido orgánico y resultados medibles. La Casa Centinela no solo activó un bar, activó una comunidad alrededor de Tequila Centinela.

Si el futuro del marketing va por aquí —más vivencias, menos discursos—, este proyecto ya va varios pasos adelante.
