Blue Monday: la migraña afecta a más de 20 millones de personas en México y triplica el riesgo de depresión
Cada enero, el Blue Monday aparece como el supuesto “día más triste del año”. Entre memes, frases motivacionales y mucho cansancio colectivo, el tema se vuelve tendencia. Pero para millones de personas en México, ese bajón emocional no es cosa de un solo día ni de marketing: es parte de una condición real y constante llamada migraña.
Aunque muchas veces se minimiza como “solo un dolor de cabeza”, la migraña es una enfermedad neurológica crónica que afecta a más de 20 millones de personas en el país. Y no solo impacta físicamente, también tiene un peso emocional fuerte que se intensifica en temporadas como enero, cuando el cuerpo y la mente resienten el regreso a la rutina.
Blue Monday y la salud emocional
Además, el Blue Monday suele asociarse con tristeza, ansiedad y depresión, estados que ya forman parte del día a día de quienes viven con migraña. Especialistas señalan que las personas que la padecen tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar depresión en comparación con la población general, un impacto que afecta principalmente a mujeres.
Por otro lado, la migraña es la primera causa de discapacidad en mujeres entre 15 y 50 años, una etapa de alta exigencia personal, laboral y familiar. Esto explica por qué el desgaste emocional no se puede separar del físico: dolor recurrente, falta de descanso y la incertidumbre de no saber cuándo llegará la siguiente crisis.
Asimismo, durante enero entran en juego factores que pueden detonar o empeorar los episodios: frío, cambios en la luz natural, alteraciones del sueño y el regreso acelerado a clases o trabajo. Todo eso afecta los mecanismos neurológicos que regulan el dolor y el estado de ánimo, aumentando síntomas como fotofobia, fonofobia y auras migrañosas.
Migraña y un diagnóstico tardío
Sin embargo, uno de los mayores problemas sigue siendo el diagnóstico. En México, solo 27% de las personas con migraña busca atención médica, y apenas 7% acude a servicios públicos de salud. Como resultado, la mayoría recurre a la automedicación, lo que mantiene el ciclo de dolor, frustración y desgaste emocional.
Además, a nivel internacional, muchas personas tardan años en recibir un diagnóstico correcto, consultando a múltiples especialistas antes de acceder a un tratamiento adecuado. En casos de migraña crónica, esto puede duplicar el riesgo de depresión, ansiedad y otros trastornos emocionales.
Finalmente, hablar del Blue Monday también debería servir para algo más útil: visibilizar enfermedades que suelen ser invisibles. Reconocer que la migraña es real, que no es exageración y que sí tiene impacto en la salud mental es clave para romper estigmas.
Hoy existen avances en tratamientos preventivos y enfoques integrales que pueden mejorar significativamente la calidad de vida. El primer paso es dejar de normalizar el dolor y empezar a tomar en serio el bienestar físico y emocional, no solo un lunes de enero, sino todo el año.
