ZEGNA FW26 y la herencia
Hay colecciones que se miran y otras que se sienten. ZEGNA FW26 pertenece a esa segunda categoría: no se trata solo de ropa, sino de memoria, tiempo y vínculos que se construyen a través del acto de vestir. Esta propuesta parte de una idea poderosa y profundamente humana: el clóset como un archivo vivo, un espacio donde las prendas guardan historias y siguen evolucionando con quien las usa.

Lejos de la obsesión por lo nuevo y lo inmediato, ZEGNA FW26 propone una relación más consciente con la moda. Aquí, la ropa no se desecha, se hereda. Se adapta, se reinterpreta y vuelve a cobrar vida en otros cuerpos, en otros momentos.
ZEGNA FW26 como clóset familiar
ZEGNA FW26 se inspira en un clóset familiar real, lleno de piezas que han atravesado generaciones dentro de la familia Zegna. Trajes, abrigos y prendas heredadas se convierten en el punto de partida de una colección que entiende el lujo como durabilidad emocional y material.

La visión de Alessandro Sartori se centra en la experiencia: encontrar una prenda que perteneció a alguien más, probártela y descubrir una nueva forma de habitarla. Esa sensación de asombro se traduce en siluetas largas, holgadas y con una actitud relajada pero precisa.
Además, la colección juega con la idea de versatilidad real. Chaquetas que pueden abrocharse de distintas formas, camisas con doble cuello, blazers con solapas duplicadas. Todo está pensado para que una misma prenda tenga múltiples vidas, según quién la lleve y cómo decida usarla.
ZEGNA FW26 y el nuevo lujo silencioso
Por otro lado, ZEGNA FW26 redefine lo que entendemos por lujo. Aquí no hay estridencia ni logos evidentes. El valor está en las telas, en el corte, en el tiempo invertido en perfeccionar cada silueta. La icónica lana Trofeo, reinterpretada para el presente, se convierte en un símbolo de continuidad entre pasado y futuro.
Las texturas son protagonistas: tweeds táctiles, cashmere lavado, franelas profundas y tejidos técnicos que conviven con naturalidad. Todo se siente vivido, pensado para usarse una y otra vez sin perder carácter.

Asimismo, el desplazamiento de categorías es clave. Lo que normalmente pertenece a la sastrería aparece en camisas de seda, los anoraks se transforman en piezas híbridas y los polos adquieren peso y estructura. Nada es rígido; todo fluye.
En consecuencia, la paleta de colores acompaña esta narrativa: tonos orgánicos, cremosos y terrosos que remiten a lo natural, acentuados con matices profundos que conectan con la tradición del vestir clásico.
Finalmente, ZEGNA FW26 no busca imponer tendencias, sino proponer una forma distinta de relacionarnos con la ropa. Un recordatorio de que vestir también es recordar, cuidar y compartir. En este clóset familiar, cada prenda es un puente entre generaciones y una invitación a construir estilo con intención.
