Un Alfa Romeo 8C 2900B de 1938 gana el premio The Peninsula Classics Be
Hay autos que no solo se manejan: se admiran, se cuentan y se sienten. El Alfa Romeo 8C clásico es uno de ellos. Y cuando un modelo de 1938 se lleva el premio The Peninsula Classics Best of the Best Award, queda claro que el tiempo no hace más que elevar su estatus. Este reconocimiento, entregado en París, no celebra solo un vehículo, sino una era completa de diseño, velocidad y obsesión por el detalle.
Primero, hay que entender por qué este premio importa tanto. The Peninsula Classics Best of the Best reúne a los ganadores absolutos de los concursos de elegancia más importantes del mundo. No es una competencia de popularidad: es una selección ultra curada donde cada auto es prácticamente irrepetible. Que un Alfa Romeo 8C clásico destaque entre leyendas del automovilismo mundial dice mucho de su impacto histórico.
Un diseño que no envejece
Presentado a finales de los años treinta, el Alfa Romeo 8C 2900B fue sinónimo de exclusividad y alto desempeño. En su momento, fue considerado uno de los autos italianos más rápidos y avanzados de su época. Pero este ejemplar va un paso más allá: su carrocería fue diseñada a la medida por Stabilimenti Farina, con la participación directa de Battista “Pinin” Farina. Sí, el mismo apellido que hoy es sinónimo de diseño automotriz top tier.

Además, este modelo tiene un backstory que lo hace todavía más icónico. Su primer dueño fue Giuseppe “Nino” Farina, figura clave del automovilismo y futuro campeón mundial de Fórmula Uno. Cada línea del auto refleja no solo lujo, sino una visión personal del diseño, algo que hoy sería impensable en la producción masiva.
Alfa Romeo 8C clásico y el arte de preservar historia
A diferencia de otros vehículos históricos que viven encerrados, este Alfa Romeo ha tenido una vida activa. Tras una restauración meticulosa concluida en los años noventa, el auto volvió a los escenarios más exigentes: Pebble Beach, concursos europeos y hasta el Rally de Montecarlo. No solo se exhibe, compite y gana.
Por otro lado, este tipo de premios también hablan de una nueva forma de entender el lujo. Hoy, lo exclusivo no es lo nuevo, sino lo auténtico. Un Alfa Romeo 8C clásico no compite con pantallas ni asistentes digitales; compite con historia, artesanía y carácter. Y gana.

Finalmente, el hecho de que este vehículo sea exhibido en eventos como Rétromobile confirma que el interés por los autos clásicos no es nostalgia vacía, sino una conversación viva entre pasado y presente. En un mundo donde todo cambia rápido, estos íconos recuerdan que algunas cosas, cuando están bien hechas, se quedan para siempre.
