Gloria Aura regresa al teatro como Miss Honey en Matilda: El musical.
¡Hola, gente guape! Estoy brincando de la emoción porque Matilda vuelve a ser tema de conversación, esta vez en su fascinante formato de musical. Esta puesta en escena, inspirada en la obra original literaria de Roald Dahl —un éxito de ventas en los ochenta—, retoma la magia que en los noventa nos cautivó con su icónica adaptación cinematográfica.
Matilda se ha consolidado como una historia llena de enseñanzas para todas las edades, y a partir del viernes 13 de marzo, llega al Centro Cultural Teatro 1 (CCT1) en el formato que a tantos nos fascina: el teatro musical.
Por CRIS AVENDAÑO

¡Adópteme, maestra!
Esta producción contará con la participación estelar de Elena, Emilia, Rafaela y Lara Campos como actriz especial, quienes encarnarán a Matilda. El elenco adulto no se queda atrás, con la participación de Jaime Camil como la temible Miss Trunchbull, Vero Jaspeado, Ricardo Margalef, Gicela Sehedi y, en el papel de Miss Honey, alternando funciones, María Elisa Gallegos y Gloria Aura.
Para adentrarnos en la historia de Matilda Wormwood, tuvimos la oportunidad de conversar con Gloria Aura, un referente del teatro musical mexicano desde muy joven, quien ha protagonizado obras como El diluvio que viene, Verdad o reto, El show de terror de Rocky, Los locos Addams, Hello, Dolly! y Mamma Mia!, entre otros. Después de varios años de ausencia, Gloria regresa para interpretar a la entrañable amiga y protectora de nuestra querida Matilda.
¿Qué se siente regresar a los escenarios con un musical de esta magnitud, reconocido mundialmente?
Me siento muy bendecida, porque ya tenía cuatro años que no hacía teatro musical y, la verdad, es mi lugar favorito en el mundo. Lo atesoro muchísimo, más cuando se trata de un título tan icónico como Matilda. Todos los teatreros mexicanos estábamos ansiosos de que la trajeran a México, lo que sabemos que es algo muy complicado.
Se necesitan muchos niños muy talentosos, y no siempre es fácil tener un elenco en el que todos cumplan con las características necesarias. Se tuvo que invertir en una academia donde se preparó a estos niños para el nivel de desgaste artístico, físico y mental que una obra como Matilda requiere; exige tener dos elencos.
Es una inversión enorme para un musical, y nuestro productor, Alex Gou, ha venido preparando este terreno minuciosamente desde Billy Elliot. Entonces, creo que va a ser algo memorable para los teatreros mexicanos y, para todo el público en general, será padrísimo. Nos van a tener al filo de la butaca.
El elenco es espectacular y lleno de nostalgia. Vuelves a compartir escenario con Jaime Camil, con quien estuviste en El diluvio que viene. ¿Cómo es reencontrarse y conectar esa primera experiencia con este nuevo proyecto?
¡No manches, sí! Fue mi primer musical. Yo me había ido a vivir a Estados Unidos, estaba explorando otras cosas y, de pronto, me llegó esta oportunidad de hacer un musical, que era realmente mi sueño desde niña.
Yo siempre fui una theatre kid; le rogaba a mi mamá que me llevara a ver lo que fuera. Me la pasaba viendo las obras de Angeliquita Vale en el teatro Aldama porque era lo que había. De repente apareció un Cats, luego un ¡Qué plantón!, y después un La Bella y la Bestia.
Siempre fui una fanática loca del teatro musical, pero pensé que era algo inalcanzable para mí. Yo decía: “la gente que hace eso es extraterrestre”. Y llegó esta oportunidad de estrenarme al lado de Jaime Camil en El diluvio que viene.
Con él especialmente, se lo dije el otro día, he visto su evolución como artista desde El diluvio a la fecha. Está cantando impresionante, está creando un personaje increíble. Es una persona en la que se nota que ha trabajado mucho su presencia escénica, su voz, su calidad actoral, todo.
Yo viví su proceso de ensayos en El diluvio hace 17 años; siempre fue talentoso, pero hoy de verdad está en un nivel realmente profesional, y estoy orgullosa de poder volver a compartir con él porque creo que es un gran líder.
Para esta obra, él tiene una presencia contundente y una gran preparación como actor de teatro musical. Está en un papel totalmente diferente al que tuvimos juntos hace años: la gran Tronchatoro, la que te va a meter el pie, la que te va a imponer, la que nos va a dar ese sazón antagónico a la historia. Su personaje y el mío son enemigas absolutas, pero están íntimamente relacionadas.
Hablando del proceso creativo, uno de los momentos más reveladores para un actor es el primer encuentro con el vestuario. Cuéntanos sobre la primera vez que te pusiste el traje de Miss Honey. ¿Qué sentiste al verte en el espejo y encarnar al personaje por completo?
¡Ay, no, fue increíble! Estábamos tomándonos fotos en uno de los salones con Uriel Santana, uno de los fotógrafos más reconocidos en México, y estábamos todos bastante conmovidos de vernos en nuestros vestuarios por primera vez, de ver al personaje tomar vida ya con todos los elementos.
Es increíble lo que se siente. Ese es uno de los momentos más lindos en el proceso de creación de un musical: cuando por primera vez te ponen la peluca, el vestuario, los elementos… es realmente hermoso, es un gran momento.
Empezamos a tomarnos las fotos y yo estaba justo con las Matildas, cuando de repente entra Jaime ya caracterizado de Troncha Toro. No, no sabes la reacción. Toda la compañía tenía que ver con él. De por sí, Jaime es una persona imponente, es muy alto, y fue realmente impresionante lo que vivimos.
Cuando terminó de tomarse las fotos, nosotras ya estábamos de regreso en el salón de ensayos, pasando una escena con todos los niños. En eso entró Jaime al ensayo sin que nadie lo esperara y fue una joya ver la reacción de los niños, fue espectacular.

También los Wormwood, los papás y el hermano de Matilda, están haciendo un trabajo precioso como actores de comedia, porque los Wormwood tienen esta particularidad de ser personajes casi llegados al clown. Ellos hacen contrapeso, porque la historia tiene un punto de conflicto que, de otra forma, podría ser un poco pesado.
Creo que es una elección maravillosa de parte de Alex, el director, elegir a Margaleff y a Vero Jaspeado, que son personas muy completas en cuanto a baile y canto, pero que además tienen el don de la comedia y el cariño de la gente. Es una bendición que sean ellos.
Hay una escena clave para el público adulto, donde se habla de enfrentar nuestros miedos al crecer. Tu personaje, Jenny, se siente atrapada y temerosa de Tronchatoro. Llevando esto a un plano personal, ¿has vivido una experiencia similar en tu vida adulta donde has tenido que confrontar un gran miedo?
Tuve una infancia particular porque fui niña artista desde muy joven; desde los once años estuve expuesta a la aprobación de la gente. Yo hacía shows en vivo a los doce y giras a los quince. Enfrentarte al público en vivo, en diferentes lugares, a veces era muy bonito y a veces no; en ocasiones no funcionaba, la gente estaba muy hostil.
Siempre tuve una necesidad de aprobación. Trabajándome hoy en día en terapia, me doy cuenta de que se crearon heridas de rechazo, y esas cosas son las que finalmente marcan tu vida de adulto. De pronto te preguntas: “¿Cómo es que ahora soy un adulto funcional?” después de haber pasado tantas cosas que no son para una infante.
Todos los niños deberían tener infancias tranquilas y ser felices, vivirlas de la manera más normal, pero muchas veces hay circunstancias que sobrepasan esa normalidad. Por ejemplo, lo veo con los niños que trabajan en Matilda. Son niños artistas y su circunstancia de vida no es la más ordinaria.
Obviamente ellos adoran estar ahí, los ves felices, pero este tipo de trabajo, cuando eres niño, hace que recaiga sobre ti una cierta presión de cumplir con algo que te están pidiendo, de llenar una expectativa. Creo que el acompañamiento del adulto en ese momento es muy importante para guiarte y que no sientas que deja de ser un juego.

Cuando creces así, de pronto dices: “bueno, ya soy un adulto y hubo un chorro de cosas que no fueron normales en mi infancia”. Pero a veces me cacho siendo adulto y teniendo ciertas actitudes un poco infantiles, de niña con herida de rechazo que necesita aprobación. En eso siento que sí me relaciono mucho con Miss Honey. Obviamente, la infancia de ella fue bastante terrible; hay un montón de cosas por las que se deja someter y vive con miedo por Tronchatoro, que tienen que ver con el contexto en el que creció. La verdad es que es raro que alguien te diga que su infancia fue perfecta. Todos pasamos por cosas difíciles; desde un divorcio, la muerte de un familiar, la separación de alguien que querías mucho. Hay muchas cosas que te pueden pasar y que sí o sí te van a afectar de adulto.
Matilda está viviendo una situación de maltrato; sin embargo, elige empoderarse, ser resiliente y reconocer su poder interior para cambiar su realidad. Y eso es un poco de lo que habla la obra. Ella tiene poderes, y el autor nos presenta que, mágicamente, todos tenemos la posibilidad de cambiar nuestra realidad, que tenemos un poder interior inmenso.
Se rumora que la producción es de una escala monumental, incluso más grande que las versiones de West End o Broadway. ¿Ya han tenido la oportunidad de ver el escenario?
Al momento no lo hemos visto, pero ya vimos algunos renders, dibujos y una presentación en computadora, y eso nos tiene muy emocionados. Será una producción nunca antes vista en ninguna otra parte del mundo. Lo que Alex quiere es crear un referente para que esta producción se pueda replicar en otras partes, para que la producción de Matilda crezca.
Hay una producción más pequeña en el West End que para contar la historia funciona y es maravillosa, pero está hecha para un teatro muy pequeño, una producción reducida. Aquí hay más: más elenco, más escenografía, todo es enorme. Y aun así, creo que le hace mucha justicia, por lo que nos platicaron.
Gloria, muchas gracias por tu sensibilidad al tocar los temas tan profundos que Matilda nos presenta. La gente podría pensar que es una obra infantil, pero tiene lecciones para todos. Para terminar, por favor, invita a nuestros lectores a vivir esta increíble experiencia.
Claro que sí, no se la pueden perder. Estamos a partir del 13 de marzo en el Centro Cultural Teatro 1. Es una obra familiar que toca temas bien profundos. A los adultos que lleven a sus hijos, les vamos a tocar fibras muy distintas a las que les tocaremos a ellos.
Es una obra que tiene ingredientes para que todos salgamos de ahí con una reflexión nueva, con ganas de salir y de reconocer qué bello es ver la vida de una manera positiva a pesar de los obstáculos. Siempre existe la esperanza de salir adelante con resiliencia, amor y dulzura. Se trata del amor ganándole al odio y de combatir el odio con amor; eso es lo importante. Estamos muy emocionados.
