Original México vibra alto
Si algo aprendimos este año es que Original México no es un simple evento: es una vibra colectiva que te abraza apenas cruzas el primer acceso al Complejo Cultural Los Pinos. Entre música, comida brutalmente deliciosa y piezas textiles que parecen salidas de un sueño, la edición del 28 de noviembre se vivió como una fiesta donde el arte mexicano brilló sin filtros.
Además, en cuanto pisas el recinto es imposible no sentir esa mezcla de energía y orgullo. Más de 400 artesanas y artesanos de distintas comunidades del país llevaron sus creaciones directamente al público. Cada pieza desde textiles bordados hasta accesorios que parecen esculturas portables se sintió como una carta de amor a nuestras raíces.

Original México y la fuerza del diseño vivo
Para empezar, la pasarela fue uno de esos momentos que te detienen el corazón un segundo. Presentada por Celina del Villar, reunió 42 looks que demostraron que lo tradicional no solo convive con lo contemporáneo: lo eleva. Las prendas tenían ese equilibrio perfecto entre artesanía ancestral y estética actual. Literal, lo que vimos ayer lo podrías usar mañana para elevar cualquier outfit.


Además, ver esas piezas caminando frente a cientos de personas y millones más a través de Canal 22 hizo que todo se sintiera más grande. Porque sí: Original México también vive en pantalla, así que si te perdiste alguna pasarela, está ahí lista para darle play y enamorarte.

Por otro lado, la intención detrás de cada diseño era clarísima: no guardar lo artesanal para ocasiones “especiales”. Aquí todo estaba pensado para vivirlo al diario, para sacarlo a la calle, para apropiarlo sin miedo. Eso es lo que lo hizo tan poderoso.


Original México como espacio de comunidad
Igualmente, fuera de las pasarelas todo era pura vibra bonita. Gente bailando, artistas conectando, familias probando antojitos y turistas preguntando por el significado de cada técnica. En cada esquina había una historia, un origen, una tradición. Cada puesto parecía una ventana abierta a una cultura diferente dentro de nuestro propio país.
Finalmente, algo quedó clarísimo: este evento no es solo una expo, es un recordatorio de que las personas detrás de cada pieza merecen el spotlight completo. Su trabajo es arte vivo, y Original México les da el escenario que siempre debieron tener.
Porque al final, no estamos comprando solo moda: estamos llevando con nosotros siglos de historia, manos que crean y voces que resisten. Y eso, honestamente, vale más que cualquier tendencia.
