Maizena sorprende con 150 carritos atoleros y un nuevo sabor icónico.
Hay sabores que no necesitan presentación y otros que llegan para hacer ruido desde el primer sorbo. Maizena sorprende este invierno con una jugada que mezcla nostalgia, calle y creatividad: el lanzamiento de Atole Maizena sabor Mazapán de la Rosa, acompañado de una activación que literalmente se mueve por la ciudad con 150 carritos atoleros nuevos en CDMX y Edomex.
Esta iniciativa no solo presenta un nuevo sabor, también celebra algo muy nuestro: el ritual del atole callejero. Porque sí, el atole no es solo una bebida, es un momento, una pausa y un apapacho diario camino al trabajo, la escuela o de regreso a casa.
Desde enero, estos carritos comenzarán a circular por distintos puntos estratégicos, operados por atoleros que han mantenido viva la tradición durante décadas. La idea es clara: llevar la innovación directo a donde pasa la vida real, sin filtros ni vitrinas.
Una tradición en movimiento
Maizena sorprende al reconocer que más del 80% del consumo de atole sucede fuera de casa. Por eso, la marca decidió salir del anaquel y encontrarse con la gente cara a cara. Los 150 carritos fueron entregados completamente equipados: mandiles, gorras, insumos y, por supuesto, el nuevo Atole Maizena sabor Mazapán de la Rosa listo para servirse caliente.
Además, en fechas clave como Día de Reyes y Día de la Candelaria, los atoleros estarán ofreciendo degustaciones gratuitas y merch especial, convirtiendo cada carrito en un pequeño punto de encuentro urbano. Todo esto forma parte de la campaña “¿Y esta rosa?”, una frase que ya empieza a escucharse en las calles y en redes.

La colaboración con Dulces de la Rosa no es casual. El mazapán es uno de esos sabores que viven en la memoria colectiva, y transformarlo en atole es una forma inteligente de reinterpretar lo clásico sin perder su esencia.
Un sabor que conecta generaciones
Por otro lado, el nuevo sabor no busca reemplazar lo tradicional, sino sumarse a la experiencia. El perfil del atole es cremoso, dulce en su justa medida y con ese toque de cacahuate que hace inconfundible al mazapán. Es indulgente, reconfortante y perfecto para el clima frío.
Maizena sorprende también al apostar por una estrategia que combina calle + digital. Creadores de contenido estarán compartiendo las rutas de los carritos, invitando a la gente a encontrarlos y sumarse a la conversación. Porque hoy, descubrir un sabor nuevo también pasa por compartirlo.
Esta campaña no solo impulsa un producto, sino que visibiliza a los atoleros como parte esencial de la cultura urbana. Son ellos quienes convierten una bebida caliente en un ritual diario, y Maizena decidió ponerlos al centro.
Finalmente, con esta iniciativa, la marca reafirma su lugar en la vida cotidiana de México: respetando la tradición, apostando por la innovación y entendiendo que los sabores también cuentan historias. Hoy, esa historia se sirve en vaso térmico, desde un carrito, y con una pregunta que ya se volvió inevitable:
¿Y esta rosa?

