La mirada de mujeres fotógrafas de Fujifilm MX
Un encuentro que no solo habla de fotografía, sino de memoria, intuición y la forma en la que las mujeres están redefiniendo cómo vemos el mundo.
Hay imágenes que capturan momentos… y otras que construyen historia.
Así se vivió “Otra perspectiva: La mirada de mujeres fotógrafas”, el encuentro impulsado por Fujifilm en México que reunió a distintas voces para hablar de algo más profundo que técnica: la mirada.
En un espacio como la Universidad del Claustro de Sor Juana, la conversación se sintió íntima, casi como entrar en el proceso creativo de cada fotógrafa. Porque aquí no se trataba de mostrar fotos, sino de entender de dónde vienen.
la mirada de mujeres fotógrafas: construir desde la experiencia
Además, uno de los puntos más poderosos del encuentro fue entender que la mirada no se enseña, se construye.
La fotógrafa Yolanda Andrade lo resumió desde su propia trayectoria: una mezcla de vida, referencias culturales y exploración constante. Nada es inmediato, todo se acumula.

Ahora bien, esa construcción también es emocional. Para Lou Peralta, mirar a través de la cámara es, en realidad, mirarse hacia adentro. Una forma de entender el mundo… y de entenderse.
Y en ese mismo hilo, Liliana Estrada conecta la imagen con lo colectivo: la música, la energía, lo que sucede entre las personas cuando algo se siente.
la mirada de mujeres fotógrafas: memoria, comunidad y nuevas narrativas
Por otro lado, el diálogo también dejó claro que fotografiar no es solo documentar, es construir memoria.
Vita Flumen —quien moderó la conversación— habló de esa necesidad de capturar lo cotidiano, esos momentos que parecen pequeños pero que con el tiempo explican quiénes somos.
En realidad, ahí está uno de los puntos clave: la fotografía como archivo emocional.

Además, el papel de la comunidad fue central. Las participantes coincidieron en que las redes entre mujeres no solo acompañan, también impulsan y transforman. Son espacios donde las miradas crecen juntas.
la mirada de mujeres fotógrafas: una exposición que abre conversación
Ahora bien, más allá del conversatorio, la exposición colectiva llevó estas ideas al plano visual.
Las imágenes, abiertas al público durante abril, funcionan como una extensión del diálogo: distintas formas de ver, distintas formas de narrar, pero un mismo impulso por explorar identidad y memoria desde lo personal.

Además, el cruce generacional suma capas. No se trata de reemplazar miradas, sino de expandirlas. De entender que cada perspectiva aporta algo distinto al archivo visual contemporáneo.
Porque al final, la mirada no es solo lo que ves.
Es todo lo que has vivido antes de mirar.
Y en ese cruce entre experiencia, intuición y comunidad, la fotografía se convierte en algo mucho más potente: una forma de entender (y reescribir) el mundo.
