María Castellá: la actriz que interpreta una nueva forma de amar
Dentro de una industria audiovisual que cada vez apuesta más por historias íntimas y emocionalmente complejas, María Castellá se está posicionando como una actriz interesada en personajes que cuestionan, incomodan y abren conversaciones.
Durante nuestra charla sobre La Vida Es, quedó claro que para Castellá actuar no significa únicamente habitar una personalidad ajena, sino entender realidades que quizá nunca experimentaría desde su propia vida.


En la película dirigida por Lorena Villarreal, interpreta a Lucía, una pintora libre, frontal y profundamente sensual que vive el amor desde una perspectiva abierta, alejada de los modelos tradicionales de pareja. Sin embargo, una de las confesiones más honestas de la actriz fue reconocer que Lucía no necesariamente se parece a ella.
Y precisamente ahí encontró el desafío.
María habló sobre la admiración que siente por este personaje: alguien que vive con una libertad emocional distinta, capaz de relacionarse desde el deseo, la autenticidad y la ausencia de restricciones afectivas. Más que identificarse con Lucía, decidió comprenderla.
En una época donde las nuevas generaciones replantean constantemente conceptos como compromiso, identidad, sexualidad y relaciones, personajes como este se convierten en ventanas hacia otras maneras de entender la experiencia humana.
Pero más allá de La Vida Es, la trayectoria de Castellá muestra un interés constante por explorar narrativas con profundidad emocional.

Formada en La Casa del Teatro A.C., complementó sus estudios en la Royal Academy of Dramatic Arts y en la Royal Academy of Dance, una preparación que se refleja en la importancia que concede al cuerpo dentro de la construcción de personajes. Para ella, interpretar también implica movimiento, presencia y sensibilidad física.
Su recorrido profesional abarca cine, televisión y teatro, colaborando con figuras como Luis de Tavira, Daniel Giménez Cacho y Hugo Arrevillaga, además de participar en producciones como El Comediante, Dale Gas, La Hora Marcada, Playa Soledad y Sierra Madre.
En años recientes, también ha comenzado a formar parte de proyectos con presencia internacional. En 2025 integró el elenco de Vainilla, presentada en el Festival Internacional de Cine de Venecia y posteriormente reconocida en el Festival Internacional de Cine de Morelia, mientras que próximamente estrenará Cocina Confusión para plataformas digitales.


Sin embargo, más allá de festivales, reconocimientos o estrenos, lo que sobresale de María Castellá es la forma en que entiende su oficio.
Durante la entrevista se mostró cercana, amable y genuinamente interesada en conversar sobre aquello que mueve a sus personajes. No habló desde la intención de imponer una postura sobre el amor contemporáneo, sino desde la curiosidad que implica acercarse a personas que viven bajo códigos emocionales distintos.
Quizá esa sea una de las características más interesantes de una nueva generación de intérpretes mexicanas: no buscan representar únicamente aquello con lo que se identifican, sino también aquello que las reta a mirar el mundo desde otra perspectiva.
Y en el caso de Lucía, María Castellá encontró precisamente eso: una mujer distinta a ella, pero también una figura que admira por su capacidad de vivir el amor sin miedo, sin etiquetas y con una honestidad emocional que hoy conecta con muchas de las conversaciones que atraviesan a las nuevas generaciones.
Porque si algo parece definir el momento actual del cine mexicano es la voluntad de contar historias que reflejen cómo estamos cambiando como sociedad. Y María Castellá, con sensibilidad, preparación y una evidente disposición a asumir riesgos interpretativos, comienza a consolidarse como una de las voces actorales que mejor entienden esa transformación.
