Carolina Antón revoluciona el audio inmersivo
La música suele asociarse con quienes están frente al micrófono o bajo los reflectores, pero detrás de cada canción existe un universo de decisiones que pocas veces vemos y que, sin embargo, cambian por completo la forma en que la sentimos. Ahí es donde entra Carolina Antón.
Ingeniera de audio, productora y una de las principales especialistas en audio inmersivo y Dolby Atmos en Latinoamérica, Carolina ha colaborado con artistas como J Balvin, Natalia Lafourcade, Mon Laferte y Christian Nodal, ayudando a construir experiencias sonoras que buscan envolver al oyente desde el primer segundo.
Lo curioso es que su historia comenzó arriba del escenario. Antes de convertirse en una referente de la ingeniería de audio, era baterista. Fue un giro inesperado el que la llevó a descubrir que su verdadera pasión también podía vivirse detrás de una consola, donde la creatividad, la tecnología y la emoción se encuentran.

De baterista a ingeniera de audio
¿Extrañas estar arriba del escenario como baterista?
Fue una decisión bastante complicada porque significó cambiar radicalmente mi vida: dejar de tocar para irme detrás del escenario. Lo que más extraño es esa conexión que existe cuando estás ejecutando la música, especialmente como baterista. Hay una comunicación muy especial con tu banda, con los ensayos, con todo lo que sucede antes de una presentación.
También extraño estar en el corazón de los conciertos y de las grabaciones, pero al mismo tiempo encontré otra forma de conectar con la música. De vez en cuando sigo echando algunos palomazos en ensayos o con amigos músicos, así que los instrumentos nunca se fueron de mi vida. Simplemente ahora los vivo desde otra perspectiva.
Si pudieras hablar con la Carolina que estaba decidiendo entre seguir como baterista o convertirse en ingeniera de audio, ¿qué le dirías?
Le diría que siguiera sus instintos y que nunca dijera que no.
Cuando me fui becada a Japón tuve que dejar mi banda. Al regresar ya no tenía un proyecto musical, así que pensé que estudiar ingeniería de audio podía ser una buena forma de volver a conectar con músicos y seguir tocando. Ahí descubrí que también me fascinaban la tecnología y la producción musical.
Curiosamente, tiempo después fui a un ensayo como ingeniera y me pidieron tocar un palomazo. Me invitaron a unirme a la gira y otra vez me encontré siendo baterista. Ahí entendí que no podía hacer ambas cosas al mismo tiempo y decidí seguir el camino que más me estaba llamando.
Aun hoy hay días en los que despierto con ganas de volver a tocar, pero también pienso que somos libres de reinventarnos. Lo importante es hacer aquello que realmente nos hace sentir cómodos y felices.
El puente entre el artista y quien escucha
¿Cómo describirías el trabajo de una ingeniera de audio a alguien que nunca ha entrado a un estudio?
Me gusta decir que somos el puente entre el músico y el público.
Cuando una canción nace, pasa por muchas etapas. Están los músicos, los productores, la composición… y después llegamos quienes trabajamos en la ingeniería de audio. Nuestro trabajo consiste en entender la esencia de lo que el artista quiere transmitir y encontrar la mejor manera de llevar esa emoción hasta quien la escucha.

Eso es justamente lo que más me apasiona: combinar la parte artística con la tecnología. Somos la unión entre esos dos mundos.
¿Crees que hoy escuchamos la música de manera diferente?
Creo que la música es un arte muy especial porque no pasa primero por la razón.
Escuchas una canción y, de inmediato, te provoca una emoción o una sensación. Muchas veces ni siquiera piensas por qué ocurrió; simplemente sucede. Lo mismo pasa con los sonidos que nos rodean todos los días.
Por eso considero que una buena canción debería emocionarte sin importar dónde o cómo la escuches.
Ahora, si hablamos desde un punto de vista más técnico, sí recomendaría prestar un poco más de atención a los dispositivos que usamos. No hace falta comprar los audífonos más caros del mercado, pero sí buscar opciones que ofrezcan una buena calidad de audio y que se adapten a nuestras necesidades. Eso cambia mucho la experiencia.
¿Vinilos o plataformas digitales?
En una época donde todo está en streaming, ¿todavía vale la pena escuchar música en formatos físicos?
Creo que ambas experiencias tienen muchísimo valor.
Hay personas que disfrutan sentarse únicamente a escuchar música, igual que alguien se sienta a ver una película. Los vinilos tienen una magia especial, un carácter muy particular por la forma en que fueron grabados y masterizados.

Al mismo tiempo, las plataformas digitales nos dieron algo increíble: la posibilidad de llevar toda nuestra música a cualquier lugar, crear playlists y descubrir artistas en cualquier momento.
No creo que una experiencia sustituya a la otra; simplemente son formas distintas de vivir la música.
¿Qué plataforma ofrece hoy la mejor calidad de sonido?
Para mí, Tidal sigue ofreciendo la mejor calidad de audio, aunque todavía pocas personas la utilizan.
Después pondría Apple Music y Amazon Music, que además permiten reproducir música en Dolby Atmos.
Spotify sigue siendo la plataforma más popular, pero, hablando únicamente de calidad de audio, todavía tiene áreas importantes por mejorar.
Aunque, al final, si una canción realmente conecta contigo, va a emocionarte independientemente de dónde la escuches.
La mezcla también cuenta historias
¿Una mezcla puede cambiar la manera en que sentimos una canción?
Sí, completamente.
La mezcla está llena de intenciones. Para mí todo se trata de eso: decidir qué quieres que sienta la persona que está escuchando.
No es lo mismo que un solo de guitarra permanezca escondido durante toda la canción a que, justo cuando llega el momento esperado, cobre protagonismo y haga que se te ponga la piel chinita. Tampoco es lo mismo cómo entra una voz o cómo ciertos elementos aparecen y desaparecen dentro de una mezcla.
Todas esas decisiones modifican la emoción con la que recibimos una canción.
Sin embargo, también creo que gran parte de esa intención nace desde la producción musical y desde la interpretación del artista.
¿Hay canciones que preferirías volver a mezclar?
La verdad es que no.
Más bien creo que llega un momento en el que tienes que dejar ir una canción.
Como ingenieros siempre encontramos algo que podríamos cambiar o mejorar, pero muchas veces esos pequeños detalles terminan convirtiéndose en parte de su personalidad.
Eso lo hemos visto incluso con algunas remasterizaciones. Técnicamente pueden sonar mejor, pero muchas personas terminan regresando a la versión original porque sienten que ahí estaba la esencia.
Hay canciones que simplemente nacieron de cierta manera y así es como deben seguir viviendo.

Sumergirse en la música: así suena Dolby Atmos
¿Cómo le explicarías a alguien qué es Dolby Atmos sin utilizar términos técnicos?
Siempre pongo el mismo ejemplo: el mar.
No es lo mismo verlo desde la playa. Estás frente a él, escuchas las olas, sientes el viento y ya de por sí es una experiencia impactante.
Pero todo cambia cuando decides meterte al agua.
Tu percepción es completamente distinta. Ya no solo lo observas; ahora estás dentro de él, lo sientes desde otra perspectiva y todo te envuelve.
Eso es, para mí, el audio inmersivo. No solo escuchas la música, sino que entras en ella.
¿Qué canciones recomendarías para descubrir el potencial del audio inmersivo?
Hay muchísimas. Me encanta el trabajo que ha hecho Billie Eilish; sus últimos discos aprovechan muy bien este formato y su música se presta muchísimo para ello.
También recomendaría Daft Punk. Es increíble ver cómo productores e ingenieros que llevan muchísimos años en la industria también se han atrevido a explorar estas nuevas tecnologías.
Yo misma he mezclado más de 300 canciones en Dolby Atmos y armé dos playlists donde pueden encontrar varios de esos proyectos: una en Apple Music y otra en Amazon Music.
¿Qué oportunidades ofrece Dolby Atmos a los artistas?
Creo que el mayor beneficio es empezar a crear pensando en experiencias envolventes desde el origen de la canción.
Muchas veces existe la idea de que producir en Dolby Atmos es mucho más caro o más complicado, pero no necesariamente es así.
Más bien representa una oportunidad para ofrecer una propuesta distinta y darle una identidad diferente a la música.
Por eso siempre invito a los artistas independientes y a las nuevas bandas a animarse a experimentar con este formato. Es una forma de diferenciarse y de contar historias de otra manera.
Las mezclas que más la han emocionado
¿Hay alguna mezcla que recuerdes con especial cariño?
Sí, varias.
Una de las más recientes fue un proyecto con J Balvin.
Cuando me dijeron que iba a mezclar ese EP pensé que sería un reto interesante porque el urbano tiene una estructura muy definida y pareciera que no hay tanto espacio para intervenir.
Pero, de pronto, apareció Gilberto Santa Rosa y la canción cambió completamente con ese toque de salsa.
Fue una sorpresa muy bonita descubrir cómo podía aportar algo distinto sin perder la esencia del proyecto. Disfruté muchísimo esa mezcla.
¿Hay otra canción que te siga emocionando cada vez que la escuchas?
Sí. Hay un tema de Christian Nodal que se llama Bandolebrios.
No es el regional tradicional; tiene un enfoque mucho más contemporáneo y hay un solo de trompeta que, desde la primera vez que lo escuché, me puso la piel chinita.
Recuerdo haber pensado: “La producción ya está increíble, ¿cómo puedo aportar algo más?”.
Ahí fue donde encontré una forma muy especial de trabajar el espacio dentro de la mezcla para que ese momento creciera todavía más.
Cada vez que vuelvo a escuchar esa canción sigo sintiendo exactamente lo mismo.

Abrirse camino en una industria dominada por hombres
Cuando comenzaste tu carrera, pocas mujeres trabajaban en ingeniería de audio. ¿Qué sentiste cuando finalmente lograste abrirte camino?
Muchísima felicidad.
Aunque para llegar ahí sí hubo momentos difíciles. Hubo ocasiones en las que pensé en dejarlo porque parecía demasiado complicado.
Pero también soy muy aferrada.
Cuando realmente quiero algo hago todo lo posible por conseguirlo.
Con el tiempo llegaron las oportunidades, crecí profesionalmente y empecé a ver cómo también aparecían más mujeres interesadas en este camino.
Eso me llena de orgullo, no solamente por mí, sino porque ahora también puedo apoyar a otras que vienen detrás.
¿Qué cambios has visto en la industria durante todos estos años?
Ha habido una evolución enorme.
Todavía falta muchísimo por hacer, especialmente dentro del trabajo de estudio: producción, mezcla y masterización.
Yo también trabajo como ingeniera de sonido en conciertos y giras, y en esa parte sí he visto un crecimiento muy importante tanto en el mundo como en México.
Sin embargo, cuando hablamos de estudios de grabación todavía seguimos siendo pocas mujeres.
La buena noticia es que ya existen más escuelas, más espacios de formación y más información disponible.
Cuando yo empecé prácticamente no había libros, ni escuelas especializadas, ni muchas personas a quienes acudir.
Hoy todo eso está mucho más normalizado y creo que eso ayudará a que cada vez lleguen más mujeres a la industria.

La música que inspira a Carolina
¿Qué artistas forman parte de la banda sonora de tu vida?
Soy muy fan del jazz y de la música que construye atmósferas.
Me encanta Björk. Todo lo que ha hecho, incluyendo sus colaboraciones con Rosalía, me parece fascinante.
También Radiohead es una de mis bandas favoritas.
Disfruto mucho la música que te envuelve, que juega con los espacios y que propone paisajes sonoros distintos.
Creo que mi gusto musical termina siendo una mezcla de muchas influencias, pero siempre con esa intención de crear experiencias más atmosféricas.
El sonido que más disfruta escuchar
Después de trabajar todo el día con música, ¿qué sonido cotidiano disfrutas más?
El silencio.
Mucha gente me pregunta qué equipo de audio tengo en casa o qué música escucho cuando llego de trabajar, y la verdad es que muchas veces no escucho nada.
Disfruto muchísimo simplemente vivir el momento.
Tengo dos gatos, soy completamente fan de los gatos, y me gusta estar con ellos, escuchar el ambiente, perderme un rato en el silencio. Creo que hoy vivimos rodeados de tanto ruido que, de pronto, el silencio también se convierte en una experiencia muy valiosa.
La capacidad de seguir sorprendiéndose
Después de tantos años escuchando música desde una perspectiva tan técnica, ¿qué sigue sorprendiéndote cada vez que te pones unos audífonos?
Que la música nunca deja de sorprenderme.
Siempre aparecen nuevos artistas, nuevas propuestas y sonidos que te llevan a descubrir universos completamente distintos.
Hoy tenemos la enorme ventaja de poder escuchar música de prácticamente cualquier parte del mundo desde nuestra casa. Puedes conocer culturas, referencias e influencias que antes eran mucho más difíciles de encontrar.
Claro, también existe el otro lado: cada viernes se estrenan miles de canciones y eso hace que sea mucho más complicado destacar.
Pero, incluso con toda esa oferta, sigo encontrando música que logra emocionarme y llevarme a lugares inesperados.
Creo que esa capacidad de sorprenderme es algo que nunca quiero perder.

Escuchar también es una forma de sentir
Mientras muchas personas viven la música desde el escenario o a través de unos audífonos, Carolina Antón ha dedicado su carrera a construir aquello que casi nunca vemos: la manera en que una canción nos envuelve, nos emociona y permanece en nuestra memoria.
Su trabajo demuestra que la tecnología no reemplaza a la emoción; al contrario, puede convertirse en una herramienta para potenciarla. Detrás de cada mezcla, cada decisión y cada detalle existe una intención: lograr que una canción no solo se escuche, sino que también se sienta.
En una industria que evoluciona constantemente, Carolina sigue apostando por la curiosidad, por experimentar con nuevas formas de crear y por abrir camino para que más mujeres encuentren un lugar dentro de la ingeniería de audio.
Porque, al final, escuchar también es un acto de sensibilidad. Y quizá la mejor manera de descubrir una canción sea, precisamente, dejarse llevar por ella.
