Koblenz Polanco: hogar que inspira
En un momento donde el hogar se volvió el centro de todo—trabajo, descanso, rituales diarios y pequeños placeres—la búsqueda por espacios más inteligentes y armónicos se volvió prioridad. Bajo esta idea nace Koblenz Polanco, la primera tienda física de la marca en CDMX: un espacio que mezcla diseño, tecnología y bienestar de forma cercana, funcional y súper intuitiva.

Pensada como una extensión del hogar real y no como un showroom frío, la tienda invita a recorrer, tocar, probar y descubrir cómo cada producto puede mejorar la vida diaria. Desde soluciones de limpieza y cocina hasta productos de confort y energía, Koblenz reúne más de 130 artículos diseñados para hacer la vida más ligera y sostenible.
Con más de 60 años acompañando a familias mexicanas, esta apertura llega para reforzar el vínculo con sus usuarios y ofrecer un lugar donde la marca y las personas puedan conectar de manera directa, práctica y sin complicaciones.
Koblenz Polanco: experiencias que transforman
Más allá de vender, el espacio funciona como una guía: un lugar para recibir asesoría real y entender qué necesita cada casa para convertirse en un entorno más eficiente, limpio y seguro. Aquí, la idea de “Kasa” se vuelve tangible: una casa donde la tecnología sirve, no estorba; donde el diseño piensa en las personas; donde la vida se vuelve más fácil sin perder estilo.

Koblenz Polanco: innovación para la vida diaria
La tienda surge como respuesta a un consumidor que busca funcionalidad sin renunciar al diseño. La visión es clara: inspirar nuevas formas de cocinar, limpiar y disfrutar los espacios cotidianos.
Como dijo Héctor Lara Jardón, Director de Marketing de Koblenz, este lugar busca generar confianza y acompañar a los usuarios en cada momento del hogar, creando una experiencia cercana y significativa.

Con esta apertura, la marca expande su presencia en la CDMX y reafirma su compromiso con la calidad, la innovación y el bienestar dentro del hogar. Koblenz no sólo llega a Polanco: reimagina cómo habitamos.
