Una Oda Artística que Redefine el Lujo
Hay colaboraciones que se sienten como un momento core memory. Una Oda Artística a las Montañas Nevadas es una de ellas: arte, naturaleza y perfume chocando (en el mejor sentido) para crear una experiencia que va mucho más allá de lo visual. Olvídate de pensar en una fragancia solo como algo que se huele; aquí se convierte en paisaje, en movimiento y en emoción pura.
Desde una mirada curiosa, casi obsesiva por los detalles, esta oda nace del encuentro entre el artista de snow art Simon Beck y la icónica fragancia Silver Mountain Water de The House of Creed. El resultado: una obra efímera que transforma la nieve en un lienzo gigante y el aroma en una sensación que se queda contigo mucho después de que la nieve se derrite.
Una Oda Artística como experiencia sensorial
Primero, imaginemos el escenario: montañas infinitas, nieve virgen y silencio absoluto en Xilingol, al norte de China. Ahí es donde Una Oda Artística a las Montañas Nevadas cobra vida. Simon Beck, conocido por crear patrones geométricos monumentales caminando sobre la nieve, lleva su precisión matemática y su sensibilidad artística a otro nivel.
En lugar de pinceles, usa sus pasos. En lugar de lienzo, kilómetros de nieve intacta. Y como soundtrack invisible, la frescura de Silver Mountain Water. El aroma inspirado en el aire alpino, los ríos helados y los bosques limpios acompaña el proceso creativo y se convierte en parte del ritual.
Además, esta obra no busca durar para siempre. Y justo ahí está su magia. La nieve cambia, el viento borra, el tiempo avanza. Pero la emoción se queda. Y sí, eso también es arte.

Una Oda Artística y el nuevo lujo consciente
Ahora bien, hablar de Una Oda Artística a las Montañas Nevadas también es hablar de un nuevo tipo de lujo: uno que no grita, no presume y no se acumula. Este proyecto conecta con una idea muy actual: valorar lo auténtico, lo artesanal y lo que respeta al planeta.
The House of Creed, con una historia que se remonta a 1760, comparte con Beck una obsesión por el detalle y por trabajar en armonía con la naturaleza. No se trata solo de crear algo bello, sino de hacerlo con intención. Ingredientes naturales, procesos cuidados y una narrativa que se siente honesta.
Por otro lado, esta colaboración demuestra que el arte puede ser multisensorial. Ver la obra es impresionante, sí. Pero imaginar el crujido de la nieve bajo los pies, el aire frío en la cara y ese aroma limpio y metálico que evoca cumbres nevadas… eso eleva todo.
Finalmente, Una Oda Artística a las Montañas Nevadas nos recuerda que el arte no siempre vive en galerías ni el lujo en vitrinas. A veces, aparece en medio de la nada, dura solo un instante y aun así logra quedarse en la memoria. Y si además huele a aire puro de montaña, mejor.

