Cassava Roots celebra el amor con una experiencia que se comparte
San Valentín ya no se vive igual que antes. Ahora los planes van más hacia lo compartido, lo aesthetic y lo instagrameable. Salir por una bebida, tomarse fotos cute y probar sabores nuevos se ha convertido en el nuevo ritual romántico —o de amistad— de febrero. Y justo en ese mood, San Valentín Cassava Roots llega con una propuesta que mezcla diseño, experiencia y mucha vibra para compartir.
La marca entendió algo clave: el amor hoy también se bebe.
San Valentín Cassava Roots: una experiencia para compartir
Para esta temporada, Cassava Roots lanzó una edición especial que redefine cómo se disfruta una bebida en pareja (o con tu persona fav). Se trata del vaso doble de corazón, una presentación que permite combinar dos sabores en un mismo drink.
Sí, mitad y mitad.
La idea es simple pero poderosa: elegir sabores distintos, mezclarlos y crear algo único entre dos personas. Porque compartir no solo es dividir, también es experimentar juntos.
Además, el icónico vaso tamaño Möstro evoluciona con este diseño especial, manteniendo su esencia visual pero adaptándose a una forma de consumo más lúdica, flexible y social. No es solo una bebida, es parte del plan completo.
Ahora bien, lo que realmente eleva la experiencia es la variedad de combinaciones posibles. No estás limitado a un solo perfil de sabor: puedes mezclar algo fruity con algo creamy o irte full tropical.
Entre las opciones destacan:
- Acapulco Coconut
- Berry Blast
- Butty Mango
- Chai
- Cherry
- Chinese Lychee
- Cookies
- Pandan
- Passion Fruit
- Vainilla Sky
- Taro
El resultado depende totalmente de ustedes. Y eso hace que cada visita sea distinta.
San Valentín Cassava Roots y su vibe coleccionable
Por otro lado, la experiencia no termina cuando se acaba la bebida. Como parte de esta edición, la marca incluye un anillo conmemorativo que funciona como recuerdo… y beneficio.
Este anillo no es solo decorativo: viene acompañado de una cuponera exclusiva con perks especiales que pueden usarse durante el año. O sea, el regalo sigue dando incluso después de febrero.
Ese detalle convierte la dinámica en algo más coleccionable y emocional. No solo fuiste por un drink, te llevaste un símbolo de la experiencia.

Además, esta iniciativa refuerza algo que San Valentín Cassava Roots ha venido construyendo desde hace tiempo: transformar el consumo en momentos memorables. No es casual que sus lanzamientos siempre mezclen narrativa, diseño y comunidad.
La marca juega mucho con la idea de conexión: elegir sabores juntos, compartir el mismo vaso, conservar el anillo… todo gira alrededor del vínculo.
Finalmente, lo interesante de esta propuesta es que rompe con el San Valentín rígido y tradicional. No necesitas una cena fancy ni un plan estructurado. A veces basta con salir por bubble tea, caminar, platicar y crear un recuerdo sencillo pero significativo.
Porque sí: el amor —como los sabores— sabe mejor cuando se comparte.
Y en ese terreno, San Valentín Cassava Roots entendió perfecto la misión.
