Un hijo propio Berlinale Impacta
El cine latinoamericano acaba de tener uno de esos momentos que se sienten históricos. Un hijo propio, el nuevo documental de Maite Alberdi, se estrenó mundialmente en el Festival Internacional de Cine de Berlín y la reacción fue inmediata: sala llena, ovación y conversación intensa después de la función.
Y no es para menos. Alberdi, conocida por su mirada íntima y profundamente humana, presentó su primer documental producido en México ante más de 800 personas en el teatro Berliner Festspiele. El momento fue potente, pero lo que realmente dejó huella fue la historia.
Además, el proyecto marca un nuevo capítulo en la carrera de la directora, consolidando su presencia internacional con una narrativa que vuelve a poner el foco en las presiones sociales que atraviesan especialmente a las mujeres.

Un hijo propio documental en Berlinale
Primero, hablemos del contexto: Un hijo propio documental participó en la sección de Presentación Especial de la Berlinale, uno de los festivales más influyentes del circuito mundial. Y estrenar ahí no es casualidad; es una declaración.
La película sigue el caso real de Alejandra, una mujer cuya necesidad de cumplir con la expectativa social de ser madre la lleva a fingir un embarazo. Lo que comienza como una mentira aparentemente controlable se transforma en una espiral imposible de sostener frente a su esposo y su familia.
Sin embargo, lo que hace que Un hijo propio documental impacte no es el escándalo mediático que desata la historia, sino la manera en que Alberdi observa el deseo, la presión y la fragilidad humana sin caer en el juicio fácil.
Por otro lado, la construcción narrativa convierte el caso en algo universal. No se trata solo de un engaño; se trata del peso cultural que todavía recae sobre la maternidad como mandato.

Un hijo propio documental estreno Netflix
Además del estreno en el Festival Internacional de Cine de Berlín, Un hijo propio documental ya tiene confirmado su próximo lanzamiento en Netflix, lo que amplificará su alcance a nivel global.
Asimismo, esta alianza garantiza que la conversación que comenzó en Berlín llegue a audiencias mucho más amplias. Y eso es clave, porque el tema trasciende fronteras.
Finalmente, este documental confirma algo que Alberdi ha demostrado a lo largo de su carrera: las historias más poderosas no necesitan artificios exagerados, solo una cámara paciente y una mirada honesta.
Si algo queda claro después de su estreno es que Un hijo propio documental no solo es relevante por su presencia en la Berlinale, sino por el debate que inevitablemente abrirá cuando llegue a streaming. Y sí, es de esas películas que incomodan, pero justo por eso se vuelven necesarias.
