Dani Fernández: La última palabra siempre está en tu interior
Hablar con Dani Fernández no se siente como una entrevista tradicional. No hay poses ni respuestas ensayadas: hay pausa, hay duda, hay una honestidad que incomoda un poco… pero en el mejor sentido.
Lejos de ese imaginario del pop perfecto, Dani se muestra como alguien que sigue en proceso. Alguien que no pretende tener todas las respuestas, pero que ha aprendido —a base de golpes, escenarios y reconstrucciones— a confiar en su propia voz.
En medio de una etapa de crecimiento internacional, con México convirtiéndose en una parada cada vez más constante en su camino, el artista español habla sobre identidad, vulnerabilidad, familia y ese equilibrio extraño entre el éxito y la vida real.
Por: El Poderoso Dave

Empezaste muy joven en la música, incluso representando a España en Junior Eurovision Song Contest 2006. Si pudieras hablar con ese Dani de 14 años, ¿qué consejo le darías hoy?
Le diría que no tuviese prisa por ir quemando etapas, que esta carrera es de largo plazo y no hay que tener prisa. Soy muy ansioso y tengo paciencia, y en esta industria correr te puede jugar una mala pasada.
Después de vivir el fenómeno fan con Auryn y más tarde reinventarte como solista, ¿en qué momento sentiste que realmente habías encontrado tu identidad como artista?
Aunque suene demasiado profundo, creo que nunca dejamos de buscarla. Sin ir más lejos, escucho mi primer disco y ahora cambiaría mil cosas. Creo que me seguirá pasando con todos, y con todo lo que hago. En el fondo nosotros mismos no dejamos de cambiar, ¿cómo no va a cambiar nuestra identidad como artistas?
Durante años la gente te conoció como parte de una boyband. ¿Qué fue lo más difícil de desprenderte de esa etiqueta y demostrar quién eras realmente?
Lo más difícil fue aceptar ese cambio yo mismo. El público al final ha acabado olvidando enseguida de dónde venía, y mucho del nuevo público ni lo sabe. Estoy muy orgulloso de haber pasado por Auryn, tanto que al principio me costó mucho entender el final porque yo siempre he sido una persona que le gustaba ese trabajo en equipo y no tenía ese ego de artista vocalista. Pero las cosas vienen como vienen y lo acabas interiorizando y buscando nuevos caminos.

Tu historia tiene momentos muy luminosos, pero también etapas complejas. ¿Crees que el pop necesita más honestidad emocional?
Afortunadamente el pop tiene un espectro tan grande que cabe todo, desde el pop más superficial al pop más profundo. En mis discos hay de todo, te encuentras un «Si tus piernas» pero también un «Me has invitado a bailar». Hay espacio para todo, como en la vida misma.
Tu álbum debut en solitario, Incendios, marcó un antes y un después en tu carrera. ¿Recuerdas el momento en el que supiste que ese disco iba a cambiarlo todo?
Creo que nunca fui consciente de que estaba pasando algo. Estaba tan centrado en encontrarme y encontrar mi sonido, que solo pensaba en crear en el estudio y salir a tocar. He sido más consciente con el último disco, que ha tenido muchos reconocimientos y me ha hecho darme más cuenta de que hemos crecido mucho estos 8 años.
Tus canciones suelen conectar mucho con la vulnerabilidad y las emociones humanas. ¿Escribir es una forma de terapia para ti?
Sin duda. Creo que para mi y para todos los que componen. A través de las canciones pones palabras a muchas cosas que pasan por tu cabeza y muchas veces no sabes verbalizar.
Si tu discografía fuera una película, ¿qué capítulo representa La Jauría dentro de tu historia personal y musical?
Creo que es el momento álgido del guión, ese punto al que se ha ido dirigiendo toda la trama. Los dos primeros discos han sido una experiencia importante para mi, pero está claro que con «La Jauría» ha pasado algo más.

Has trabajado con artistas de escenas muy distintas dentro del pop y el indie español. ¿Qué te inspira al colaborar con otros músicos?
Para mi hay dos cosas importantes: primero, que haya una conexión real, que no sea un interés de nuestros equipos o de la industria. Tengo que sentirme conectado con ese artista. Y segundo, que yo admire lo que hace, ya sea musical, composita o escénicamente.
Muchos fans sienten que tus canciones les hablan directamente. ¿Cómo construyes esa conexión emocional tan fuerte con la audiencia?
Creo que sobre todo he conectado siendo siempre tremendamente sincero con lo que hago y pienso, y eso se ha trasladado a los conciertos. Encima del escenario soy muy transparente y vulnerable, soy lo que soy, no tengo dobleces.
En tus conciertos se percibe una energía muy intensa entre escenario y público. ¿Qué es lo que más te sigue sorprendiendo del directo después de tantos años?
El directo es la parte que más me gusta de mi trabajo. Mi equipo y yo trabajamos intensamente para que los conciertos sean grandes shows, que la gente que ha elegido gastar su dinero en ti, con lo complicado que es ganarlo, sienta que ha merecido la pena y quiere volver. Y cada día que salgo ahí arriba y siento ese chispazo por primera vez, me sorprende como el primer día. La conexión artista-público no se puede explicar con palabras, es magia.
¿Hay alguna canción que haya cobrado un significado completamente diferente para ti después de cantarla en vivo frente a miles de personas?
Creo que «Si tus piernas» es el mejor ejemplo. Cuando la escribí sabía que era un gran tema, pero con el tiempo, el público la ha convertido en un tema indispensable en el setlist. Sin haber sido single, sin haber tenido una campaña de marketing… simplemente la escucharon en el disco y decidieron que era una canción importante para ellos.

En varias entrevistas has hablado de momentos difíciles tras el final de Auryn y del proceso de reconstruirte como artista. ¿Qué aprendiste de esa etapa que hoy sigue guiando tu carrera?
Aprendí a filtrar en mi vida, a saber lo que quería y lo que no. Había mucha gente a mi lado que desapareció y sin embargo mucha otra gente que tenía a mi lado me demostró estar ahí en lo bueno y en lo malo. Creo que después de un éxito tan grande, ha sido importante este filtro natural, me ha ayudado mucho para mi carrera en solitario.
A veces el éxito puede ser tan abrumador como el fracaso. ¿Cómo encuentras equilibrio en medio de todo eso?
El equilibrio me lo da mi vida diaria. Fuera de los focos soy un chico normal, con sus amigos, su pareja, su hija, su familia.. Y con mis responsabilidades sobre todo eso. Hoy me puedes ver cantando para 25.000 personas pero mañana estaré en mi casa cambiando los pañales a mi hija y en el supermercado haciendo la compra. Tengo la vida más normal posible y eso hace que la cabeza se mantenga en orden. Por suerte además tengo a mis amigos de toda la vida, mi círculo de alrededor no ha cambiado y eso es fundamental para estar centrado en esta industria.
Si algo caracteriza tu narrativa artística es la honestidad. ¿Hay alguna canción que te haya dado miedo publicar por lo personal que era?
En el último disco hay muchas canciones personales. Yo compongo 50-50 con Yarea, mi mujer, que es la mejor compositora de España. Y claro, es inevitable que en esas letras se nos cuelen temas personales. Lo bonito es que la gente no lo ve como un chisme, sino que las llevan a su terreno y se sienten identificadas, porque son las historias que nos pasan a todos.
Cuando no estás escribiendo o de gira, ¿qué cosas te ayudan a volver a tierra y reconectar contigo mismo?
Volver a mi pueblo (Alcázar de San Juan) o al de mi familia política (Cartagena), hacerme una ruta en moto, ir a ver al Atleti al campo, quedar con mis amigos a jugar a juegos de mesa, o viajar, sobre todo si es a la costa de Oaxaca, mi sitio favorito del mundo.

Tu vida personal también ha evolucionado mucho en los últimos años. ¿De qué manera la familia y la estabilidad emocional han influido en tu música?
Creo que ha influido en todo lo que me rodea. Yarea y Belice (mi hija) me han dado mucha paz, y sobre todo, me ayudan a tener los pies en la tierra. Ahora quiero estar el mayor tiempo posible en casa con ellas, para disfrutar de los momentos juntos. Se han reorganizado mis prioridades.
¿Qué faceta de Dani Fernández crees que el público todavía no conoce?
Creo que la gente no conoce al Dani más gracioso. En el camerino me encanta estar todo el rato de broma, bailando, jugando… Lo que pasa es que luego salgo al escenario, me concentro y parece que todo es muy profundo. Pero en privado me encanta la alegría y el buen humor.
Estás entrando en una etapa de expansión internacional. ¿Qué significa para ti llevar tu música a nuevos países y culturas?
Un sueño. Estar viniendo ahora tan a menudo a México es un lujo porque amo este país. Ya venía con el grupo, y estar encontrando poco a poco, sin prisa, mi hueco aquí, está siendo un sueño cumplido. Sé que me queda mucho trabajo por delante pero pienso sacar varios huecos en mi agenda cada año para visitar al país y tocar.
Si alguien que nunca ha escuchado tu música te descubriera hoy, ¿qué canción debería escuchar primero para entender quién es Dani Fernández?
Creo que según el día te diría una canción u otra, porque en «La Jauría» se juntan mis tres vertientes: la rockera, la comercial y la profunda. Ahora estoy a tope con «La trama principal» pero también recomendaría «Me has invitado a bailar» o «Cariño, suéltate el pelo»

Imagina que dentro de 10 años haces una entrevista mirando hacia atrás. ¿Qué te gustaría poder decir sobre esta etapa de tu carrera?
Me gustaría que fuese una etapa de estabilidad dentro de mi carrera. Vengo de dos discos donde hemos trabajado sin parar y siento que en este tercer disco, estamos recogiendo el fruto de 8 años de trabajar cada día, recorriéndome medio por medio, ciudad por ciudad… Ha sido muy intenso pero siento que este disco está teniendo un reconocimiento que premia el esfuerzo de los anteriores.
En una industria que constantemente cambia y exige reinventarse, ¿qué significa para ti hoy la palabra autenticidad?
Ser leal a ti mismo. Eso no significa cambiar, todos evolucionamos y nadie hace lo mismo durante toda su vida. Pero si lo que haces, en cada momento, es justo lo que en ese momento crees y confías, no te estarás equivocando. La última palabra siempre está en tu interior.
Si tu vida fuera una playlist de cinco canciones —no necesariamente tuyas— ¿cuáles estarían y por qué?
«Emborracharme» de Lori Meyers porque siempre me levanta el ánimo.
«Robbers» de The 1975 porque es mi canción favorita del mundo.
Cualquiera de Robe o Extremoduro porque es mi referente.
«Supersubmarina» de Supersubmarina porque hice una versión en mi primer disco y me ha dado mucha suerte
«Si no te hubiera sido» de Marco Antonio Solís porque nunca hay de abandonar a las grandes canciones románticas melódicas.
¿Cuál ha sido el momento más “todo cambia” de tu vida?
La llegada de Belice. Con ella vino la verdadera insurrección de mi vida.
Entre escenarios llenos y rutinas cotidianas, Dani Fernández parece haber entendido algo que no siempre viene con el éxito: que crecer también es aprender a quedarse.
Y quizá ahí está la clave de todo lo que hace —en las canciones, en el escenario y fuera de él—: en no perderse mientras todo cambia.
