Polanco estrena la nueva House de Zeekr y Lynk & Co
Hay lugares que entienden que comprar un coche ya no va de mirar fichas técnicas bajo luces fluorescentes, sino de habitar un espacio donde apetezca quedarse. Eso es exactamente lo que se traen entre manos Zeekr y Lynk & Co con su recién inaugurada House en Polanco, un movimiento que demuestra que la movilidad prémium también puede (y debe) entender de diseño, atmósfera y buenos hábitos urbanos.
Situada en uno de los cuadrantes más codiciados de Ciudad de México, esta nueva ubicación no es el típico concesionario frío al que uno huye los fines de semana. Con más de 430 metros cuadrados de showroom puro y una propuesta sensorial muy cuidada que incluye aroma exclusivo e iluminación milimétrica, el lugar funciona más bien como un club privado para curiosos del diseño automotriz. Aquí los vehículos se exponen como piezas de autor, invitando a recorrerlos sin prisa, a tocar los materiales y a entender que el futuro eléctrico también tiene una textura estética muy definida.

House Polanco redefine la experiencia automotriz
Lo interesante de apostar por un formato tipo House es cómo se desdibuja la frontera entre la compra y la experiencia de vida. No estamos hablando únicamente de un espacio bonito para presumir en Instagram; la trastienda de este proyecto es profundamente funcional. El complejo integra un taller de servicio de más de 500 metros cuadrados, equipado con ocho cargadores para vehículos eléctricos y rampas capaces de gestionar varias unidades al mismo tiempo. Es la prueba de que el lujo contemporáneo no solo se trata de estrenar un coche bonito, sino de saber que hay un equipo técnico certificado respaldando cada kilómetro del camino.
Para Efraín Gamboa, al frente del desarrollo de la red de distribuidores, la idea central es construir puntos de conexión genuinos con quienes buscan algo distinto. Y se nota. Las marcas del grupo Geely llevan un rato demostrando que entienden las reglas del juego global —con millones de entregas a sus espaldas y una red de diseño que va desde Gotemburgo hasta Shanghái—, pero aterrizarlo en una de las esquinas más vibrantes de Polanco le da un pulso totalmente local a esa ambición internacional.
Movilidad prémium con acento mexicano

Lo que ocurre en Polanco refleja una conversación mucho más amplia sobre cómo consumimos ciudad y tecnología en estos momentos. Ya no queremos marcas que se limiten a vendernos un producto; buscamos universos que dialoguen con nuestro estilo de vida, que entiendan de sostenibilidad sin sonar sermoneadores y que ofrezcan soluciones inteligentes que encajen en el caos cotidiano de la capital.
Al final, pasear por este nuevo espacio confirma que la movilidad eléctrica dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una realidad disfrutable. Si andas por la zona y te da curiosidad ver hacia dónde se mueve el diseño sobre ruedas, vale la pena darte una vuelta y comprobar por ti mismo si el futuro, al menos en cuestión de coches, sabe tan bien como huele este nuevo refugio en Polanco.
