Trattoria Grata llega a Polanco con nueva casa italiana
Últimamente siento que salir a comer se ha convertido en una especie de carrera: llegas, pides, comes, revisas el teléfono entre plato y plato y, antes de darte cuenta, ya estás pensando en cuál es el siguiente plan. Por eso me llamó la atención conocer la nueva etapa de Trattoria Grata, que en septiembre se muda a una casa más grande en Polanco con una idea bastante sencilla: que sentarse a comer vuelva a sentirse como eso, sentarse a comer.
El restaurante, liderado por Alfredo Llantada junto con el chef Hugo Ramos, deja su ubicación original para comenzar un nuevo capítulo en Euler 3, Polanco, a solamente una cuadra de donde comenzó el proyecto. La nueva casa conserva la esencia de Trattoria Grata, pero amplía el espacio para hacer todavía más protagonista una filosofía que atraviesa toda su propuesta: buena cocina, ingredientes bien elegidos y tiempo para disfrutar la mesa.

Y sí, hay algo muy italiano en todo esto. La intención es que entrar a Trattoria Grata se sienta un poco como llegar a casa de la nonna: cocina abierta, aromas que salen de la cocina, luz cálida, platos al centro y una sobremesa que no tiene ninguna prisa por terminar.
Una nueva casa, pero la misma esencia
El cambio de dirección permite que Trattoria Grata crezca sin alejarse demasiado de lo que ya hacía especial al restaurante. La nueva casa es más amplia y está pensada para sentirse cálida, cómoda y, sobre todo, habitable; un lugar en el que puedas llegar a comer y terminar quedándote mucho más tiempo del que habías planeado.
Eso conecta directamente con el concepto de Slow Living que forma parte de la identidad del proyecto. Más que convertirlo en una tendencia de moda, Trattoria Grata lo lleva a algo bastante cotidiano: elegir buenos ingredientes, respetar los procesos de cocina y recuperar la costumbre de disfrutar una comida sin estar pensando constantemente en qué sigue.
En la cocina, esa filosofía se refleja en el uso de ingredientes naturales, productos de proveedores locales y preparaciones que necesitan tiempo. Uno de los ejemplos es su masa madre orgánica, fermentada naturalmente, que forma parte de la propuesta de pizzas.
Y quizá esa sea la parte más interesante: no intentan hacer que la comida sea complicada para que se sienta especial. La apuesta está en hacer bien lo esencial.

La carta está hecha para compartir
La nueva Trattoria Grata mantiene una carta pensada para poner al centro y compartir, algo que tiene mucho sentido con la experiencia que busca crear el restaurante.
Entre las opciones están la Stracciatella con pesto, la Ceniza de berenjena y la Ensalada Grata, además de una selección de pizzas que juega entre sabores italianos bastante reconocibles y combinaciones un poco más inesperadas.
Está, por ejemplo, la de Prosciutto y arúgula, una combinación que prácticamente no necesita presentación, pero también aparecen propuestas como Gorgonzola con pera e higo o Salmón con alcaparras y limón Eureka.
Y esto me gusta porque hace que la comida se preste mucho más para ese plan de pedir varias cosas al centro, probar un poco de todo y dejar que la conversación decida cuánto tiempo te vas a quedar.

Comer consciente no significa dejar de comer rico
Uno de los conceptos que más aparecen alrededor de Trattoria Grata es el de alimentación consciente, pero aquí vale la pena quitarle un poco de solemnidad.
La idea no es que tengas que llegar al restaurante a contar calorías o sentir culpa por pedir una pizza. Al contrario.
Para Alfredo Llantada, el bienestar y el placer de comer no tienen por qué estar peleados. La alimentación consciente tiene más que ver con prestar atención a lo que estamos comiendo, conocer la calidad y procedencia de los ingredientes y, sobre todo, disfrutar realmente de la experiencia.
Y eso también significa darle un poco de espacio a la comida dentro de nuestra rutina.
Porque comer mientras contestamos mensajes, revisamos Instagram y pensamos en todo lo que tenemos pendiente difícilmente se siente igual que sentarte con alguien, pedir varios platos y dejar que la conversación se extienda.
La sobremesa también es parte del menú
Quizá aquí está una de las cosas que más me gustan de la propuesta.
Trattoria Grata no parece estar pensando solamente en el momento en el que llega la comida a la mesa, sino en todo lo que sucede alrededor de ella.
La sobremesa, por ejemplo, tiene un papel importante dentro de la experiencia. Esa parte de la comida que oficialmente ya terminó, pero en la que nadie se levanta porque todavía queda conversación, una copa o simplemente ganas de quedarse otro rato.
Y aunque suene muy sencillo, actualmente hacer espacio para eso puede sentirse casi como un lujo.
Una comida sin revisar el teléfono cada dos minutos. Una conversación que se alarga después del postre. Pedir algo más porque todavía nadie quiere irse. Tener una mesa en la que no estás viendo constantemente la hora.
Quizá el verdadero lujo sea justamente tener tiempo.

Una casa italiana en medio de Polanco
Con su llegada a Euler 3, Trattoria Grata empieza una etapa nueva sin intentar dejar atrás su personalidad.
La nueva casa conserva esa idea de restaurante de barrio italiano en el que la comida tiene una parte importante de la experiencia, pero también la tienen el espacio, la compañía y el tiempo que decides quedarte.
Y en una zona como Polanco, donde las opciones para salir a comer no precisamente escasean, me parece interesante que la propuesta no intente competir por ser el restaurante más espectacular o el más complicado.
Su atractivo está en algo mucho más sencillo: comer rico, compartir y no tener tanta prisa por terminar.
A partir de septiembre, Trattoria Grata abre las puertas de esta nueva casa en Polanco y lleva un poco más lejos esa idea de que una buena comida no debería sentirse como una tarea más del día.
Si quieres conocer más sobre el restaurante o hacer una reservación, puedes consultar su página oficial:
Y sí, creo que este es uno de esos lugares al que vale la pena llegar con hambre, pero también con tiempo.
