K-wave en México: cómo la cultura coreana llegó a la comida y el skincare
Hubo un momento en el que acercarse a Corea del Sur desde México significaba principalmente escuchar una canción de K-pop o encontrar una serie coreana en alguna plataforma de streaming. Hoy la historia es bastante diferente. La llamada K-wave en México también aparece en lo que comemos, en las rutinas de skincare y hasta en productos que terminan formando parte del consumo cotidiano.
La cultura coreana ha conseguido algo interesante: pasar de ser una tendencia que descubríamos a través de una pantalla a convertirse en una experiencia que podemos llevar a nuestra propia rutina. Y las generaciones más jóvenes han sido parte importante de este cambio.
Del K-pop a querer conocer más de Corea
La música fue una de las grandes puertas de entrada. De acuerdo con el contenido compartido por Sam’s Club, plataformas de streaming musical reportan más de 14 millones de fans del K-pop en México, principalmente entre la Gen Z.
Pero escuchar música es apenas el comienzo. Para muchos fans, descubrir a un artista también despierta curiosidad por su idioma, su gastronomía, sus costumbres y, por supuesto, la estética que rodea a la cultura pop coreana.
Así, la K-wave dejó de ser solamente algo que se consume como entretenimiento. Poco a poco se convirtió en una forma de descubrir nuevas categorías y probar cosas que antes podían sentirse completamente lejanas.

La comida coreana también llega a la rutina
La gastronomía es probablemente una de las formas más sencillas de acercarse a otra cultura. No necesitas viajar miles de kilómetros para descubrir un sabor nuevo; a veces basta con encontrar algo diferente en el supermercado y decidir probarlo.
Dentro de esta tendencia aparecen los Dumplings de Champiñones Good Seoul, una alternativa de inspiración asiática que puede incorporarse fácilmente a una comida cotidiana.
Y también está el lado más pop de la K-wave. Las Oreo BTS llevan la colaboración entre cultura musical y consumo a una categoría tan cotidiana como las galletas, demostrando que el fandom también puede aparecer en productos que forman parte de una despensa.
El K-beauty ya es parte de la conversación
Si existe una categoría en la que la influencia coreana ha tenido un impacto particularmente visible, esa es la belleza. El llamado K-beauty pasó de ser un término que aparecía principalmente en redes sociales a convertirse en una referencia dentro de las rutinas de cuidado de la piel.
Según datos de NielsenIQ citados por Sam’s Club, México y Brasil impulsaron un crecimiento de 135% en el valor de las ventas de K-beauty entre 2023 y 2025.
Más allá de la cifra, el fenómeno habla de cómo han cambiado las expectativas alrededor del skincare. Ingredientes, texturas, rutinas y formatos que antes podían parecer lejanos ahora forman parte de las conversaciones cotidianas sobre belleza.

De una rutina coreana a tu propio neceser
Dentro de esta categoría, Sam’s Club cuenta con opciones como el Set Milky Glow Brightening Medicube, un dúo enfocado en una rutina que busca una apariencia más luminosa e hidratada.
También está el Set Blush Lip de Fwee, pensado para utilizarse tanto en labios como en mejillas. Este tipo de productos refleja otra característica del K-beauty: la idea de construir rutinas que no necesariamente tienen que sentirse complicadas para ser parte del día a día.
Y quizá esa es una de las razones por las que la belleza coreana ha conectado tanto con las generaciones jóvenes: no se trata únicamente de comprar productos, sino de descubrir una manera diferente de relacionarse con el cuidado personal.
La K-wave ya no vive solamente en las pantallas
Lo interesante de la K-wave en México es que ya no necesita una sola puerta de entrada. Puedes llegar a ella por una canción, una serie, una receta, un producto de belleza o incluso una colaboración con uno de tus artistas favoritos.
La cultura coreana se ha ido integrando en diferentes categorías del consumo cotidiano y, en el proceso, ha convertido la curiosidad en una experiencia mucho más cercana.
Desde unos dumplings para la comida hasta un producto de skincare para la rutina de noche, la influencia coreana demuestra que una tendencia cultural puede terminar formando parte de momentos bastante normales de nuestro día. Y tal vez ahí está la verdadera dimensión de la K-wave: no solo en lo que vemos, sino también en todo aquello que nos dan ganas de probar.
