Cajita Feliz Libros: cómo McDonald’s busca fomentar la lectura infantil en México
En un entorno donde las pantallas compiten constantemente por la atención de las infancias, acercar los libros a los espacios cotidianos se ha convertido en una oportunidad para despertar la imaginación y fortalecer el hábito de la lectura. Bajo esta idea, Cajita Feliz Libros, iniciativa de Arcos Dorados, busca convertir una experiencia familiar en una puerta de entrada a la literatura infantil.
En un artículo de opinión, Jimena Rodríguez, directora de Comunicación de Arcos Dorados México, destaca la importancia de presentar la lectura no como una obligación escolar, sino como una actividad que permita a niñas y niños descubrir historias, desarrollar su lenguaje y conocer perspectivas diferentes a las propias.
La propuesta parte de una idea sencilla: cuando los libros están al alcance de las familias, leer puede convertirse en una actividad compartida que comienza desde los primeros años de vida.
Cajita Feliz Libros: más de 450 mil ejemplares en México
La iniciativa Cajita Feliz Libros nació en 2013 como parte de los esfuerzos de Arcos Dorados por acercar la literatura a las familias de América Latina y el Caribe. A través de ella, los consumidores pueden elegir un libro junto con su menú infantil, incorporando las historias a un momento cotidiano.
De acuerdo con las cifras compartidas por la compañía, entre enero de 2024 y junio de 2026 se entregaron alrededor de 450 mil ejemplares en México. Para Arcos Dorados, cada libro representa una oportunidad para compartir tiempo en familia, leer antes de dormir o comenzar una pequeña colección personal.
El proyecto también refleja una manera de acercar la literatura fuera de los espacios tradicionalmente relacionados con la educación, como las escuelas y las bibliotecas. La intención es que los libros formen parte de la vida diaria y que el interés por las historias surja de manera natural.
El reto de la lectura infantil en México
La importancia de este tipo de iniciativas cobra relevancia ante los desafíos educativos del país. Según los datos de la UNESCO citados por Rodríguez, en 2024 se estimaba que solo el 44% de las niñas y los niños menores de 15 años en México contaban con habilidades básicas de lectura, escritura y matemáticas. Además, uno de cada tres estudiantes al terminar segundo de primaria todavía no había consolidado el principio alfabético.
Estas cifras recuerdan que aprender a leer no es un proceso que deba darse por sentado. El contacto frecuente con los libros puede ayudar a despertar la curiosidad y generar oportunidades para practicar la lectura desde edades tempranas, aunque el desarrollo de estas habilidades también depende de otros factores educativos y sociales.

El Chavo Animado llega a los libros
En 2026, Cajita Feliz Libros participó por primera vez en la Feria Internacional del Libro de Monterrey (FIL MTY), con una colección desarrollada en colaboración con Grupo Chespirito.
La propuesta incluye cinco libros y diez historias coleccionables inspiradas en El Chavo Animado, personajes reconocibles para distintas generaciones en México y América Latina.
La colección busca conectar a quienes crecieron con este universo con las nuevas generaciones que lo descubren a través de las páginas. De esta manera, los personajes funcionan como un punto de encuentro entre recuerdos familiares y nuevas experiencias de lectura.
Leer también es compartir tiempo en familia
Más allá de la cantidad de ejemplares distribuidos, el valor de acercar los libros a las infancias está en las experiencias que pueden surgir a partir de ellos: una historia compartida, una pregunta inesperada o la curiosidad por descubrir qué sucede después.
La lectura infantil puede comenzar en un salón de clases, pero también en casa, durante una visita a una feria del libro o alrededor de la mesa familiar. Iniciativas como Cajita Feliz Libros apuestan por hacer más accesible ese primer encuentro con las historias y recordar que imaginar, aprender y conectar con otras personas también puede empezar al abrir un libro.
