Salud sexual: por qué también es una forma de autocuidado
Cuando hablamos de salud sexual, es común pensar inmediatamente en prevención de infecciones, anticonceptivos o consultas médicas. Sin embargo, el concepto es mucho más amplio y también tiene que ver con cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo, nuestros deseos, nuestros límites y nuestras parejas.
Cada 4 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, una fecha que busca abrir la conversación sobre el bienestar sexual desde una perspectiva integral. Para Platanomelón, hablar de sexualidad también significa hablar de autocuidado, información, consentimiento y bienestar emocional.
Salud sexual: mucho más que prevenir una ITS
Cuidar la salud sexual no debería comenzar únicamente cuando aparece un problema. También puede formar parte de esos pequeños hábitos de autocuidado que incorporamos a nuestra vida cotidiana, desde conocer nuestro propio cuerpo hasta hablar abiertamente sobre protección, límites y consentimiento.
De acuerdo con Claudia Lobatón, sexóloga de Platanomelón, una de las primeras preguntas que podemos hacernos es qué estamos haciendo actualmente para cuidar nuestra salud sexual. También propone reflexionar sobre cuánto conocemos nuestro cuerpo, qué necesitamos para sentirnos bien y cuándo fue la última vez que nos realizamos una prueba de ITS.
Según una encuesta realizada por la marca en 2025, el 40.7% de las personas encuestadas nunca se había realizado pruebas de ITS, mientras que únicamente el 4.3% indicó hacerlo cada seis meses. Estos datos, señala Platanomelón, muestran la importancia de continuar generando conversaciones alrededor de la prevención y el cuidado.
Pero la conversación no termina en las pruebas médicas. Hablar sobre métodos de protección, deseo, placer, consentimiento y límites también forma parte de construir relaciones sexuales más conscientes.
Conocer tu cuerpo también es autocuidado
A veces pensamos en el autocuidado como algo relacionado exclusivamente con dormir mejor, comer bien, hacer ejercicio o cuidar nuestra piel. Sin embargo, nuestra sexualidad también forma parte del bienestar personal y merece la misma atención.
Conocer el propio cuerpo permite identificar qué resulta cómodo, qué no, qué genera placer y cuáles son nuestros límites. Esto puede facilitar que comuniquemos nuestras necesidades con mayor claridad, tanto con nosotros mismos como con nuestras parejas.
También es importante que estas conversaciones puedan ocurrir sin vergüenza o miedo al juicio. Tener información confiable sobre sexualidad permite tomar decisiones de manera más consciente y entender que preguntar, explorar o buscar orientación no debería ser motivo de pena.

Hablar de sexualidad también implica hablar de derechos
La salud sexual tampoco puede separarse del acceso a servicios de salud adecuados. Esto incluye poder acudir con personal médico capacitado y respetuoso, tener acceso a información y educación sexual de calidad y contar con condiciones que permitan vivir la identidad de género y la orientación sexual sin violencia o discriminación.
Desde esta perspectiva, cuidar la salud sexual implica mucho más que prevenir una infección. También significa cuidar el bienestar físico, emocional y relacional.
Entenderlo así puede ayudar a reducir algunos de los estigmas que todavía existen alrededor de la sexualidad. Cuando dejamos de verla exclusivamente como un asunto médico o como un tema del que solamente se habla cuando algo sale mal, se abre espacio para hablar también de placer, vínculos, consentimiento y bienestar.
Romper tabúes también es una forma de cuidarnos
La educación sexual puede ser una herramienta para cuestionar mitos y encontrar respuestas a preguntas que muchas veces se quedan en silencio. Por eso, las conversaciones alrededor de la sexualidad también pueden contribuir a que las personas sepan cuándo buscar orientación y cómo tomar decisiones más informadas.
En este contexto, Platanomelón ha desarrollado contenidos y espacios relacionados con educación sexual y bienestar íntimo. Entre ellos se encuentra su Eroteca, un espacio dedicado a hablar sobre sexo, sexualidad y relaciones de una manera abierta.
La idea de fondo es sencilla: no tenemos que esperar a que exista una preocupación, una infección o un diagnóstico para comenzar a ocuparnos de nuestra salud sexual. Al igual que sucede con otras áreas del bienestar, la prevención y el conocimiento pueden formar parte de nuestra rutina.
Este septiembre, la conversación también cuenta
Hablar de salud sexual puede comenzar con preguntas bastante simples: ¿conozco mi cuerpo?, ¿sé cuáles son mis límites?, ¿hablo con mis parejas sobre protección?, ¿cuándo fue mi última prueba de ITS?, ¿tengo información confiable sobre sexualidad?
No existe una sola manera de vivir la sexualidad, pero sí hay herramientas que pueden ayudarnos a hacerlo de una forma más informada, consciente y segura. Y quizá ese sea uno de los puntos más importantes del Día Mundial de la Salud Sexual: entender que cuidarnos también significa poder hablar de estos temas sin tabúes.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de profesionales de la salud.
