ACTIVARTE por Little Caesars: cuando una cancha se convierte en punto de encuentro
¿Qué pasa cuando una cancha deja de ser solamente un lugar para jugar y se convierte en un espacio que representa a toda una comunidad? Esa es la idea detrás de ACTIVARTE por Little Caesars, un nuevo programa social que busca recuperar canchas deportivas de uso público en México a través del arte, el deporte y la participación de quienes viven alrededor de ellas.
La iniciativa nace después de 20 años de presencia de Little Caesars en México y se desarrolla en alianza con Fundación Placemaking y The Place Institute. Su objetivo es intervenir distintos espacios para convertirlos en lugares donde las personas puedan hacer actividad física, convivir y apropiarse nuevamente de su entorno.

La primera cancha está en Azcapotzalco
El primer capítulo de ACTIVARTE comenzó en el Deportivo 20 de Noviembre “La Rosita”, en Azcapotzalco, donde una multicancha fue renovada por Fundación Placemaking y The Place Institute.
Pero la transformación no comenzó con pintura. Antes de intervenir el espacio se realizó un Taller de Diseño Participativo, en el que vecinos y usuarios de la cancha compartieron ideas, recuerdos y propuestas sobre aquello que querían ver reflejado en el lugar.
A partir de esas conversaciones, la artista urbana local Marian Aranda convirtió las historias de la comunidad en el diseño de la cancha. El resultado busca representar la identidad y energía de Azcapotzalco, utilizando el arte como una manera de conectar el espacio con las personas que lo viven.
Así, la cancha no solamente cambia visualmente: la intención es que tenga elementos que hagan que quienes la utilizan puedan reconocer parte de su propia comunidad en ella.
Deporte, arte y convivencia
La reapertura se convirtió también en una celebración para los habitantes de la zona. Más de 250 personas participaron en una jornada que reunió música, arte, deporte y, por supuesto, Pizza! Pizza! de Little Caesars.

Uno de los momentos principales fue la patada inaugural realizada por Manuel Negrete, leyenda del fútbol mexicano, junto con niñas y niños de la comunidad. También participó Nancy Merlene Núñez Reséndiz, alcaldesa de Azcapotzalco, quien destacó la importancia de recuperar espacios públicos seguros y dignos para el juego y la convivencia.
La idea detrás de ACTIVARTE parte precisamente de ahí: un espacio recuperado puede convertirse en una oportunidad para que las personas vuelvan a encontrarse, especialmente niñas, niños y familias.
La comunidad también diseña el espacio
Uno de los elementos más interesantes del programa es que cada intervención parte de la historia del lugar. En vez de aplicar un mismo diseño a todas las canchas, ACTIVARTE busca que cada una tenga una identidad propia.
Para Luciana Renner, directora ejecutiva de Fundación Placemaking, el impacto comienza cuando las personas activan y transforman los espacios públicos hasta sentirlos propios. Bajo esta visión, recuperar una cancha no consiste únicamente en mejorar su apariencia, sino en generar las condiciones para que vuelva a tener vida cotidiana.
Por eso, el arte funciona como una herramienta de participación y no solamente como decoración. La intervención de Marian Aranda en Azcapotzalco nació de las historias y propuestas de quienes ya utilizaban el espacio.
ACTIVARTE quiere llegar a más comunidades
La renovación de la cancha de La Rosita es apenas el primer paso de ACTIVARTE por Little Caesars. El programa continuará llegando a nuevas comunidades mexicanas con intervenciones que combinarán deporte, arte y convivencia.
Cada cancha tendrá una historia diferente y, por lo tanto, también una intervención distinta. Lo que permanece es la intención de recuperar espacios públicos y convertirlos en puntos de encuentro para las comunidades.

Después de dos décadas compartiendo Pizza! Pizza! en México, Little Caesars busca ampliar esa relación más allá de sus restaurantes con un proyecto que apuesta por algo mucho más cotidiano: tener lugares donde las personas puedan jugar, convivir, hacer comunidad y sentirse parte de su propio entorno.
Porque a veces recuperar un espacio no requiere construir algo completamente nuevo. También puede comenzar por volver a darle vida a un lugar que ya existe.
