EQ quiere sonar más libre que nunca
Para EQ, ser un dúo significa tener dos miradas capaces de complementarse, contradecirse y transformar una idea hasta convertirla en algo que ninguna habría creado por separado. Candela y Laura han construido una propuesta que cruza música electrónica, performance, moda y otras disciplinas artísticas, mientras llevan su sonido de los clubes a festivales y escenarios cada vez más diversos.
Ahora, esa expansión también ocurre desde su música. Después de una primera etapa profundamente vinculada a la pista de baile, EQ explora nuevas melodías, formas de cantar y sonidos que responden a sus experiencias fuera del club. En entrevista con Danielle Franco, Candela y Laura hablan sobre su proceso creativo, la importancia de romper la cuarta pared y lo que podemos esperar de su próximo material.
Por: Danielle Franco
Fotos: EQ (Selfie)
Postproducción: Danielle Franco

¿Qué puede hacer EQ solamente porque son dos? ¿Qué sería imposible producir desde sus proyectos como solistas y que EQ les da la oportunidad de hacer?
Candela: Siento que EQ nos permite contradecirnos todo el tiempo musicalmente. Capaz yo puedo estar en el escenario susurrando algo o haciendo algo más hablado, mientras Laura puede estar cantando y haciendo algo más gritado, y viceversa. Siento que EQ se define por tener esos espejos todo el tiempo.
Laura: Totalmente. Siento que no solo en el show, sino también en la propia música, incluso cuando estamos componiendo, se nota.
Candela: Sí, como mezclar géneros todo el tiempo. Siento que eso es algo que podemos hacer solo porque somos dos cabezas y porque capaz no estamos pensando o sintiendo lo mismo todo el tiempo. Por eso siempre llegamos a esas mezclas raras.
Han sampleado teléfonos, alarmas, susurros y sonidos del transporte público. Si hoy tuvieran que llevarse un ecosistema sonoro de la Ciudad de México para samplear, ¿qué se llevarían?
Candela: Los organilleros. Me llevaría eso, me parece muy hermoso. Estás en la calle y, de la nada, suena una melodía de flauta. Además, a mí me encantan los instrumentos de viento. De hecho, lo grabé con el celular un día estando cerca de uno porque me encantó.
Laura: A mí también me encanta el sonido del viento acá cuando estoy caminando, el sonido de los pájaros, de los pasos de la gente. Cuando voy a las calles que están más adentro, lejos de las avenidas, hay sonidos mucho más pacíficos y me encantan.
Candela: También la gente habla muy suave acá. Hay muchas cosas pasando en la calle y te puedes estimular mucho, pero la gente es muy amable, siento. Entonces eso también me lo llevo.

EQ empezó muy ligada al club y han dicho que quieren llevarla más lejos. Ahora que están tocando en festivales y escenarios cada vez distintos, ¿qué parte de su música descubrieron que ya no encaja con los clubs?
Candela: Estuvimos pensando mucho en esto y estamos haciendo mucha música nueva, pero solo a modo investigativo y porque tenemos ganas de probar cosas, decir cosas nuevas y explorar qué estamos sintiendo afuera del club.
Siento que las dos estamos teniendo la necesidad de cantar más, de tener más melodías. En el club yo estaba medio acostumbrada a letras más habladas o más gritadas, y hacer eso todos los días en un show también es un poco cansador para la voz. Entonces estamos buscando formas nuevas de cantar.
Laura: Creo que también es la necesidad, como personas, de mostrar nuestras distintas facetas y tener un poco más de honestidad con los distintos momentos que una puede vivir o las sensaciones que puede necesitar. Hay veces que sí, efectivamente, estamos de fiesta…
Candela: En el club…
Laura: Pero la mayoría del día estamos haciendo otras cosas o pensando en otras cosas.
Candela: También lamento pincharles el globo a todos, pero siento que últimamente ya no somos tan party girls como éramos antes. Estamos necesitando otras cosas. Nos vamos temprano del club, tocamos muy seguido y no tenemos ganas de quedarnos hasta el final de la fiesta.
Una de las cosas que pensamos es: ¿cómo hacemos para crear comunidad y conectar con gente fuera del club? Sin sustancias, tratando de mantener una vida sana. Tiene que haber otra forma. Entonces fue una acción muy proactiva de sacar todo lo que hacemos del club, por así decirlo.
¿Hay algún accidente frecuente o algo que de repente pase cuando están performeando que ya dejaron vivir?
Candela: Muchos. A mí, en toda la gira europea, me pasó que siempre tenía alguna falla en mi vestuario. Me he quedado en tetas en medio del escenario en Barcelona. Se me han caído cosas, se me caen los in-ears, me trabo con los tacos, me caigo mucho también en el escenario. Siento que a veces me gana la emoción. Eso me pasa mucho.
Laura: Las cosas que me incomodan intento sacarlas. De hecho, cuando empezamos a tocar, tal vez por una cuestión más estética usaba ciertos zapatos o tacos que me gustaban cómo se veían, y ahora toca priorizar 100% la comodidad.
También se me caen los in-ears todo el tiempo porque tengo las orejas muy chicas, pero ya no me importa. Me gusta escuchar a la gente.
Candela: También siempre terminamos muy sudadas. Eso es algo que ya sabemos que es inevitable. Terminamos con el pelo todo revuelto y pensamos: bueno, fue un buen show.

Han dicho en múltiples entrevistas que les interesa mucho romper la cuarta pared. ¿Qué hace que ustedes digan “ya, lo logré” cuando ven al público?
Laura: Para mí es cuando hay reacción, cuando no hay tantos celulares grabando. A mí no me gusta cuando todo el mundo está grabando. Para mí eso es como la viceversa de romper la cuarta pared.
Creo que romper la cuarta pared trata sobre verdaderamente conectar con otros seres humanos en la vida real, haciendo cosas tal vez un poco más osadas o conectando experiencias que no vivimos todos los días. Momentos más especiales. Me gusta hacer todo lo posible para que la gente esté ahí gritando, saltando, incluso haciendo mosh pit.
Candela: Metimos algunas partes nuevas del show que son un poco más introspectivas y raras. Siento que esa parte funciona para detectarlo cuando la gente justamente se frena de pronto y se queda quieta o en silencio, y recibimos un aplauso al final.
Tal vez es una parte muy teatral y performática de nosotras. La pensamos mucho y funciona cuando la gente está prestando atención.
Trabajar en dúo no es fácil. Cuando una de las dos está convencidísima de que algo va a funcionar y la otra piensa lo contrario, ¿cuáles son los criterios que logran que sigan de acuerdo?
Laura: Creo que al ser personas distintas, es normal que al inicio no siempre coincidamos con las ideas de la otra. Sin embargo, preferimos no descartarlas de inmediato y permitirnos probarlas o desarrollarlas.
Al añadirles un giro de tuerca o hacer ajustes, la idea evoluciona hasta convertirse en un punto de encuentro con el que ambas nos sentimos identificadas.
Candela: Yo soy una persona que trabaja mucho desde el instinto y desde la visualización. No desde un sentido tan esotérico, pero estoy convencida de esto y de lo que quiero hacer.
Cuando no estamos de acuerdo, algo que es un buen ejercicio para nosotras es traer a alguien nuevo en quien confiemos al proyecto. Consultamos mucho con amigos nuestros porque también hacen música y arte, y capaz pueden entender mejor una idea en su primera instancia.
A veces nos sorprende la percepción que tienen porque también nos quemamos mucho en nuestras propias cabezas o en nuestros propios entornos y se puede volver muy hermético. A lo mejor el instinto a veces es cerrarte más y, cuando vas en contra de eso, es interesante ver la percepción de la gente.

EQ no se limita a la música; su propuesta abarca estética, moda, cine y performance. ¿Cómo consumen e integran todas estas influencias en su proceso creativo y cómo logran aterrizarlas en una sola identidad estética?
Laura: Creo que todo el tiempo estamos ambas consumiendo arte de todo tipo y de muchas disciplinas. Desde ir al teatro —nos encanta el Teatro Colón en Argentina— hasta ver películas.
Siento que nos queda muchísima trayectoria para explorar todos los frentes que queremos. Es algo para lo que se necesita disciplina, pero también solo con el tiempo y los años puedes llegar a mostrar todas esas cosas. En cada paso que damos intentamos hacerlo y estamos emocionadas por desarrollarlo y mostrarlo aún más al 100%.
Candela: Coincido en que la disciplina es nuestra base más fuerte, porque sin ella no hay nada. Pero también, mi objetivo en esta vida es poder vivir en una constante forma de expresión y dejarme llevar todo el tiempo por las ideas.
Todo el tiempo estamos viendo películas, investigando el mundo de la moda o nos juntamos a ver un desfile en pijama y eso nos inspira. Lo que más quiero es personificar todas esas inspiraciones, darles un espacio físico y poder vivirlas. No es solo una performance o un personaje, es lo que quiero de verdad. Se vuelve más genuino porque lo creé yo.
Por último, les repetiré la última pregunta del ping pong para irnos más profundo. El próximo material de EQ va a sonar a…
Laura: Yo creo que va a sonar un poco más post-género. Creo que es algo que podríamos decir para no spoilear tanto, pero en el sentido de que estamos componiendo más en base a nuestras necesidades, tanto personales como artísticas, y tal vez no tanto dentro de la caja de “hacemos música electrónica” o “hacemos música para el club”.
Si bien hay elementos de eso que nos encantan y que seguimos utilizando, hay otras exploraciones que evocan otros lugares de nuestras vidas. Entonces diría que es un poco más libre de ciertas cajas.
Candela: Va a sonar más a EQ todavía. Hay muchas cosas en el EP que exploramos o indagamos y siento que ahora estamos explorando a mayor profundidad e incluso más libremente, sin tanto el peso de “ay, nuestra primera obra”.
Estamos más juguetonas en ese sentido y está muy bueno. Siento que en nuestro primer disco exploramos distintos géneros, pero todavía estaba la intención de que sonara a pop o al club. Ahora nos sigue interesando esa búsqueda, pero no hay tanto una referencia clara y eso nos gusta.

EQ está entrando así en una nueva etapa: una donde la pista de baile sigue siendo parte de su lenguaje, pero ya no funciona como una frontera. Entre melodías, performance, moda, cine y sonidos que nacen de su vida cotidiana, Candela y Laura parecen estar interesadas en una sola cosa: descubrir hasta dónde puede llegar EQ cuando deja de intentar caber en una categoría.
