Chile en Nogada de Testal: la joya de esta temporada
Hay platillos que no solo se comen, sino que se viven como una experiencia completa. El chile en nogada de Testal es uno de ellos: un homenaje a la gastronomía mexicana que combina tradición, técnica e innovación en un solo bocado. Y no exagero cuando digo que probarlo es desbloquear el ultimate level de la temporada.
En estas fechas, muchxs restaurantes ofrecen su propia versión de este clásico poblano, pero desde 2015 Testal ha logrado convertir el chile en nogada en algo mucho más profundo: una experiencia cultural y foodie que te conecta con la historia de México mientras disfrutas de un platillo estético, delicioso y perfectamente ejecutado.

El arte detrás del chile en nogada de Testal
Lo primero que notas es el cuidado extremo en cada detalle. El chile poblano, escalfado y desflemado a mano, tiene un balance perfecto entre sabor y picor, suave al paladar pero con la fuerza suficiente para destacar.
El relleno es toda una joya: carne picada a cuchillo, no molida en máquina, lo que mantiene una textura jugosa y compleja. A eso se suma una mezcla de frutas y especias que juegan en cada mordida, logrando ese contraste dulce-salado que hace único al chile en nogada.
Y la nogada… aquí es donde se siente la magia. Cremosa, fresca y aterciopelada, lleva jerez como dicta la tradición, pero Testal le suma un twist inesperado: toques de tequila blanco y mezcal espadín. Este detalle le da una profundidad aromática que se queda contigo, como un eco elegante de la tierra mexicana.
El chile puede servirse capeado o sin capear, y si eliges la primera opción, lo preparan al momento, logrando una textura ligera y recién hecha, sin opacar el resto de sabores.
Una experiencia cultural y sensorial
Lo que hace aún más especial a este platillo es que cada chile llega con un folio personalizado, resaltando su carácter artesanal y único. Además, lo acompaña un pergamino histórico creado por el reconocido historiador Héctor Zagal, que comparte leyendas y datos sobre este emblema nacional. Comerlo se convierte, literalmente, en una clase viva de historia mientras disfrutas de uno de los sabores más representativos de México.
La experiencia se completa con un maridaje curado por Roberto Tinoco, quien selecciona cuidadosamente etiquetas de espumosos, blancos, rosados, tintos, vinos fortificados y destilados que potencian cada matiz del platillo. Personalmente, recomiendo acompañarlo con un espumoso: la frescura de las burbujas hace match perfecto con la nogada y resalta la mezcla de sabores dulces y especiados.

El lujo de la tradición
Disponible en las tres sucursales de Testal: Centro Histórico, Roma y Polanco, este chile en nogada solo se sirve durante temporada, de julio a septiembre. El precio es de $490 MXN, y créeme, cada peso se siente como una inversión en cultura y sabor. Para quienes buscan opciones vegetarianas, existe una versión con portobello, nueces, frutos y plátano por $470 MXN, igual de sofisticada y única.
El chile en nogada de Testal no es solo un platillo: es un recorrido por la historia, la tradición y el orgullo nacional. Es la prueba de que la gastronomía mexicana puede ser innovadora sin perder su esencia, y que cada temporada nos recuerda lo afortunadxs que somos de tener sabores así en nuestra mesa.
Si estás buscando el chile en nogada que combine tradición, técnica impecable y un vibe digno de foto en Instagram, Testal es the place to go.
