Kymaia presenta un nuevo capítulo culinario impulsado por la visión creativa de Lalo García, Vanessa Franco y Andrés Trujillo.
El hotel boutique de Puerto Escondido abre un nuevo capítulo culinario donde la cocina colaborativa, el producto local y la creatividad se convierten en protagonistas.
En la costa oaxaqueña existe un lugar donde el lujo no se mide por excesos, sino por experiencias. Entre el sonido del Pacífico, la vegetación tropical y una arquitectura que dialoga con la naturaleza, Kymaia continúa consolidándose como uno de los destinos más interesantes de México. Ahora, el hotel boutique de Grupo Sforza presenta una evolución gastronómica que promete convertirse en uno de los grandes atractivos de la temporada.
Detrás de esta nueva etapa se encuentra una poderosa colaboración encabezada por el chef Eduardo García, mejor conocido como Lalo García, junto a los chefs Vanessa Franco y Andrés Trujillo, quienes aportan una visión contemporánea profundamente conectada con el territorio, los ingredientes locales y la riqueza cultural de Oaxaca.
Kymaia apuesta por una cocina colaborativa que celebra el Pacífico
La nueva propuesta culinaria nace de una filosofía clara: construir experiencias gastronómicas desde la colaboración, la sensibilidad y el respeto por el origen de cada ingrediente.
Después de consolidar el éxito de La Bóveda en Casona Sforza, Vanessa Franco y Andrés Trujillo llegan a Kymaia para fortalecer una narrativa gastronómica que busca ir más allá de una simple comida. Aquí, cada platillo funciona como una extensión del paisaje que rodea al hotel.

Además, la propuesta toma inspiración de los ciclos naturales de la región, permitiendo que los ingredientes de temporada marquen el ritmo de cada menú. El resultado es una cocina dinámica que evoluciona constantemente y que encuentra inspiración tanto en el mar como en la tradición culinaria oaxaqueña.
La visión creativa de Lalo García se hace presente a través de una cocina honesta, expresiva y profundamente emocional, donde la técnica se pone al servicio del sabor y de la experiencia del comensal.

Kymaia transforma cada espacio en una experiencia gastronómica distinta
Uno de los aspectos más interesantes de esta evolución es que la experiencia culinaria se divide en tres conceptos completamente diferentes, diseñados para distintos momentos y estados de ánimo.
Septimus, ubicado en la palapa principal, funciona como el corazón gastronómico del hotel. Su menú combina ingredientes locales con técnicas contemporáneas en creaciones como la coliflor asada con pistaches y mole verde, el rigatoni con ragú de cordero, el tagliatelle con mariscos en salsa arrabiata o el pescado zarandeado acompañado de tortillas y salsa tatemada.
Por otro lado, Huachinango Bar ofrece una propuesta más relajada y social. Situado junto a la piscina, este espacio reúne ceviches, aguachiles, tacos, tostadas y una selección de cocteles que invitan a compartir mientras se disfruta del ambiente relajado que caracteriza a Puerto Escondido.


Ahora bien, quienes buscan una experiencia mucho más exclusiva encontrarán en La Cueva uno de los secretos mejor guardados de Kymaia. Disponible únicamente mediante reservación, este espacio íntimo presenta menús degustación inspirados en el formato omakase, donde el chef diseña cada experiencia de manera personalizada según la temporada y la disponibilidad de ingredientes.
Kymaia confirma que la gastronomía es el nuevo lujo
En los últimos años, la conversación sobre viajes de lujo ha cambiado. Los viajeros ya no buscan únicamente hoteles espectaculares; buscan experiencias auténticas capaces de conectar con la cultura local.
En realidad, esa es precisamente la dirección que ha tomado Kymaia. Su nueva propuesta gastronómica no intenta impresionar con artificios, sino emocionar a través de los sabores, las historias y los productos que definen a Oaxaca.

La incorporación de Lalo García, Vanessa Franco y Andrés Trujillo fortalece una identidad culinaria que encuentra equilibrio entre sofisticación y cercanía. Una cocina que respira el Pacífico, honra a los productores locales y convierte cada comida en una experiencia memorable.
Porque hoy el verdadero lujo no está únicamente en el destino. Está en los detalles, en la creatividad y en la capacidad de crear momentos que permanecen mucho después de abandonar la mesa.
