Casona Sforza, en Puerto Escondido: Una rapsodia de experiencias excepcionales
Arquitectura, bienestar y gastronomía se encuentran en uno de los destinos más fascinantes de la costa oaxaqueña
Hay lugares que invitan a desconectarse. Y luego está Casona Sforza, un espacio donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Ubicado entre la naturaleza salvaje de Barra de Colotepec, en Puerto Escondido, este hotel boutique se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados de Oaxaca para quienes buscan algo más que unas vacaciones frente al mar.
Lejos del lujo ostentoso y las experiencias prefabricadas, Casona Sforza apuesta por una hospitalidad que conecta con el entorno, la cultura local y el bienestar personal. El resultado es un refugio que combina diseño, sostenibilidad y una sensación de calma difícil de encontrar en otros destinos.
Casona Sforza y la arquitectura que dialoga con la naturaleza
Desde el primer vistazo, la identidad de Casona Sforza resulta inconfundible. Diseñado por el arquitecto mexicano Alberto Kalach junto al emprendedor Ezequiel Ayarza Sforza, el proyecto se integra de manera orgánica al paisaje costero de Oaxaca.
Las bóvedas monumentales, los arcos de inspiración vernácula y las líneas limpias crean una estética que parece emerger naturalmente de la tierra. Rodeado de vegetación endémica, entre cactus, tabachines y mezquites, cada rincón fue concebido para generar una sensación de armonía y contemplación.
Además, sus once suites mantienen la misma filosofía. Materiales artesanales, maderas tropicales, cerámica mexicana y una paleta de tonos neutros construyen espacios cálidos que celebran los oficios tradicionales y el diseño contemporáneo.

Casona Sforza apuesta por el bienestar consciente
El lujo ya no se mide únicamente por la exclusividad. Hoy también tiene que ver con cómo nos sentimos. Bajo esa premisa nace Despertar Consciente, la nueva experiencia wellness del hotel.
Este protocolo de bienestar combina respiración holotrópica, secuencias de yoga, mantras, sauna finlandesa y baños de hielo en una sesión diseñada para revitalizar cuerpo y mente. La experiencia busca estimular los sentidos, fortalecer el organismo y generar una conexión más profunda con el entorno natural.
Por otro lado, quienes buscan una experiencia más relajante pueden complementar su estancia con tratamientos holísticos, masajes terapéuticos y sesiones de reiki incluidas dentro del programa Body & Soul.

La sensación es simple: desacelerar. Algo que, en un mundo hiperconectado, se ha convertido en uno de los mayores lujos.
Casona Sforza y una gastronomía que honra el territorio
La experiencia no estaría completa sin una propuesta culinaria a la altura del lugar. En La Bóveda, el restaurante insignia del hotel, los chefs Andrés Trujillo y Vanessa Franco han desarrollado una cocina profundamente conectada con Oaxaca.
Aquí los ingredientes cuentan historias. Productos provenientes de huertos cercanos, cooperativas regionales y proyectos sustentables se transforman en platos que celebran la temporalidad y el origen.
Ahora bien, una de las experiencias más interesantes es su menú degustación de cinco tiempos. La selección incluye preparaciones como pesca del día zarandeada, raviolis de cangrejo moro con mantequilla de limón y maridajes cuidadosamente seleccionados con vinos mexicanos, etiquetas francesas, cervezas artesanales y mezcal oaxaqueño.
Más que una cena, se trata de un recorrido gastronómico que permite descubrir el territorio a través de sus sabores.

El nuevo lujo está en la conexión
En realidad, lo que hace especial a Casona Sforza no es únicamente su arquitectura premiada, su propuesta gastronómica o sus experiencias de bienestar. Es la forma en que todo convive bajo una misma filosofía.
Aquí el lujo se entiende como una experiencia consciente, donde el diseño respeta al paisaje, la gastronomía celebra a los productores locales y cada actividad invita a reconectar con uno mismo.
Para quienes buscan descubrir una versión más auténtica de Puerto Escondido, este destino demuestra que la sofisticación no siempre necesita excesos. A veces basta con el sonido del mar, una arquitectura extraordinaria y la sensación de estar exactamente donde necesitas estar.
