Yoshimi convierte la lluvia en un ritual japonés
Hay algo particularmente reconfortante en sentarse frente a una olla humeante cuando afuera está lloviendo. Si además esa olla está llena de caldo aromático, ingredientes de temporada y todo sucede alrededor de la mesa, probablemente ya encontraste mi plan ideal para un día gris. Esta temporada, Yoshimi lleva esa sensación a su nueva edición de Omakase con una propuesta de shabu-shabu pensada para compartir y disfrutar sin prisas.

Ubicado dentro del Hyatt Regency Mexico City, Yoshimi es uno de esos restaurantes que hacen de la gastronomía japonesa una experiencia mucho más allá del sushi. Bajo la dirección de la chef Miriam Moriyama, su propuesta apuesta por el respeto a las técnicas tradicionales niponas, la precisión y el protagonismo de los ingredientes.
Un ritual alrededor de la mesa
El protagonista de esta edición es el shabu-shabu, una especialidad japonesa que nació en Osaka durante la década de 1950 y que toma su nombre del sonido que producen las finas láminas de proteína al moverse suavemente dentro del caldo caliente.
Más que simplemente cocinar los ingredientes, la gracia está en el ritual: elegir, sumergir, esperar unos segundos y disfrutar. La marmita se coloca al centro de la mesa y cada persona puede cocinar los ingredientes a su gusto, convirtiendo la comida en una experiencia pausada y compartida.

Para mí, ahí está precisamente el encanto de esta propuesta: no se trata de llegar, comer y salir, sino de quedarse un rato alrededor de la mesa mientras el caldo cambia de sabor con cada ingrediente.
Cuatro caldos para elegir
La experiencia comienza con un entremés de sashimi y gohan y, después, llega una de las decisiones más importantes: elegir entre cuatro caldos inspirados en diferentes regiones de Japón.
Hokkaido ofrece un perfil fresco, ligero y mineral, preparado con kombu, hongos shiitake y yuzu. Su delicadeza está pensada para acompañar especialmente bien mariscos, pesca blanca y opciones vegetales.
Kanto parte de un shoyu dashi que recupera el perfil más tradicional del shabu-shabu, con sabores profundos que combinan con cortes de res, cerdo y preparaciones a base de soya.

Kyushu es la opción para quienes buscan algo más intenso. La combinación de tonkotsu y miso picante crea un caldo profundo y envolvente que funciona particularmente bien con carnes, setas y vegetales.
Finalmente, Okinawa propone una interpretación más suave y reconfortante a partir de kombu y miso ligero, inspirada en los sabores de la isla.
De rib eye a setas de temporada
Una vez elegido el caldo, comienza propiamente el ritual del shabu-shabu. Con pequeñas pinzas, cada comensal puede cocinar diferentes ingredientes directamente en la marmita.
La selección incluye rib eye, filete de res, panceta y lomo de cerdo, además de salmón, pesca del día y camarón. También hay opciones vegetarianas con setas de temporada y tofu, así que la experiencia puede adaptarse a diferentes gustos.
Además, la mesa se completa con vegetales de temporada, hakusai o col china, espinacas, distintas variedades de hongos, tofu y fideos.

Y aquí llega una de mis partes favoritas de este tipo de experiencias: el caldo no termina cuando se acaban los ingredientes.
Todo lo que se ha cocinado dentro de la marmita va enriqueciendo poco a poco su sabor, hasta que el líquido se convierte en la base perfecta para preparar udon. Es prácticamente el cierre natural de la comida: un último plato que concentra todo lo que sucedió alrededor de la mesa.
Un plan perfecto para los días de lluvia
El Omakase Shabu Shabu de Yoshimi está pensado para dos personas, lo que lo convierte en un plan particularmente atractivo para una comida o cena tranquila. Y aunque la propuesta está disponible durante julio, agosto y septiembre, la combinación de caldo caliente, ingredientes de temporada y el ritual de cocinar en la mesa parece especialmente hecha para esos días en los que la lluvia nos invita a bajar el ritmo.
Yoshimi vuelve a apostar por una idea muy japonesa de la gastronomía: respetar el producto, cuidar la técnica y entender la comida como un momento para compartir.

Así que si todavía estás buscando un plan para aprovechar los últimos días de esta temporada, yo pondría a Yoshimi en la lista. Porque hay días en los que un plato caliente es justo lo que necesitamos, y si viene acompañado de un buen caldo, ingredientes frescos y una mesa para compartir, mucho mejor.
Yoshimi se encuentra dentro del Hyatt Regency Mexico City, en Polanco, y su Omakase Shabu Shabu está disponible durante julio, agosto y septiembre.
