Andrés Revo: Todavía se puede ir más arriba
Después del reconocimiento por Hombres íntegros, Andrés Revo continúa construyendo una carrera guiada por las historias que quiere contar. Ahora llega a Al día siguiente, un cortometraje independiente que explora la amistad, la culpa, la masculinidad y aquello que queda cuando algo se rompe.
En conversación con Zero Magazine, el actor habla sobre Santi, su conexión con el cine independiente, el reconocimiento de la industria y la libertad que busca para elegir sus próximos proyectos.
Por: Raúl Uribe

Cuando algo se rompe
Estás en un momento muy interesante de tu carrera. Apenas tienes unos años trabajando profesionalmente y ya has vivido experiencias que para muchos actores llegan después de mucho tiempo. Si dejamos por un momento los premios, las películas y todo lo demás a un lado, ¿cómo describirías al Andrés que está viviendo este momento de su vida?
Te describiría a un Andrés que sigue buscando oportunidades y que, si no están disponibles, va a hacer todo por seguir haciéndolo. Va a buscar sus propias oportunidades.
Creo que así es como yo lo describiría.
Hace poco llegaste a Al día siguiente, una historia que comienza desde un grupo de amigos y una situación que termina cambiando para siempre la relación entre ellos. ¿Qué fue lo primero que encontraste en Santi cuando leíste el guion y qué hizo que quisieras contar esta historia?
Luis, el director, a quien aprecio mucho, primero me buscó y después me dejó acercarme muchísimo más al proyecto. No quería que fuera nada más una pieza dentro de su historia. Él tenía muchísimas ganas de contar esto y estaba súper emocionado de poder hacerlo.
Cabe recalcar que es un cortometraje independiente y me identifiqué un poco con eso: él no se quedó esperando a que llegara una oficina con los fondos. Él consiguió los fondos e hizo su historia como quería hacerla.
Ahora estoy muy orgulloso de ese proyecto porque vamos a estar en el Festival Internacional de Cine de Morelia, en competencia.
Más que la historia, que es muy buena, me llamó muchísimo la atención poder ser parte de un proyecto tan importante para Luis.

También hay una similitud con Hombres íntegros, otro proyecto en el que trabajaste anteriormente. ¿Qué encontraste en la propuesta de Luis?
Yo vi a Luis y lo escuché hablar. Me dio su pitch inicial: “Qué onda, mira, viene esta película y me gustaste mucho”. Teníamos una amiga en común, entonces para él también fue más fácil acercarse.
Congeniamos muy bien. Yo estaba puesto para hacer esta historia junto con él y él me dio esa confianza, además de la posibilidad de estar más involucrado en el proyecto.
Eso es algo que busco en los proyectos en los que se puede. A lo mejor en una serie como Como agua para chocolate no puedo estar tan involucrado o no me van a dejar. Pero si empiezo a desarrollar una historia con cierto director, puedo meterme un poquito más en decisiones como el casting, entre otras cosas.
Eso fue algo que me llamó mucho la atención.
El título de la película habla de ese momento posterior, cuando ya ocurrió algo y toca enfrentarse a lo que dejó. ¿Qué te interesaba explorar de ese lugar emocional y qué descubriste de Santi mientras lo interpretabas?
Mira, este lugar de Al día siguiente es como romper un plato y pedir perdón.
Creo que hay acciones que se pueden arreglar con un perdón verbal y demostrado con acciones, pero hay otras cosas que, cuando ya están rotas, nadie puede repararlas.
Eso era algo que me llamaba mucho la atención de este personaje: justo cómo su alma se rompe y tiene que callar algo para evitar ser juzgado por la sociedad.
Sin dar spoilers, se rompe algo dentro de él que no puede ser reparado. Esa es una cierta similitud que hay con Hombres íntegros y yo ya tenía cierta experiencia en eso por la película que había hecho previamente.
Aquí pude explorar un poco más este lado, porque lo que sucede ocurre dentro de una amistad.

Masculinidad, miedo y sentimientos reprimidos
Hay una vulnerabilidad muy particular en interpretar a un personaje que atraviesa algo que quizá ni siquiera sabe cómo procesar o cómo nombrar. ¿Cómo trabajaste esa parte de Santi sin intentar explicarlo todo desde la actuación?
Creo que tuvo mucho que ver también con lo que Luis quería.
Como te digo, él y yo congeniamos muy bien. Creo que somos una buena mancuerna en ese sentido. Y lo que él quería era que justo no se sintiera como: “Ah, aquí tienes que llorar, ponte triste”. No. Porque la vida no es así.
Cuando tienes un sentimiento y no lo puedes sacar, lo reprimes. Pero está ahí: tu sentimiento está hirviendo y echando burbujas dentro de ti. No puedes dejar que se vea eso, entonces tienes que mantener una fachada.
Y en este caso, si sale lo que pasó, todo el mundo lo va a tachar de cobarde o todo el mundo le va a decir que no pasa nada, que no se preocupe o que no es verdad.
Entonces tiene mucho miedo. Y ese miedo está relacionado con el juicio de las otras personas. Tanto que ni siquiera le dice a su novia. La marca y quiere decírselo, pero no puede porque, si lo hace, le arruina el cumpleaños al otro.
Al terminar un proyecto así, ¿hay algo que este personaje se haya quedado contigo? ¿Alguna emoción, una pregunta o quizá una nueva forma de ver ciertas relaciones?
Más que una pregunta, se me quedó una respuesta.
Te voy a ser muy honesto: este cortometraje lo hicimos en muy poco tiempo. Lo hicimos en tres días y fue un rodaje muy ameno. La verdad es que la pasamos bien y todo estuvo muy en orden.
No fue como otros proyectos que toman más tiempo y te hacen quedarte ahí un poco más. Este fue como: “Ok, lo tomamos hoy y lo soltamos pasado mañana”. Entonces no hay como tantas secuelas.
Sin embargo, me dio una respuesta más que una pregunta, porque yo no me hacía estas preguntas de si esto realmente pasa. Y la respuesta es sí: lo que pasa en el corto pasa en la vida real.
No me puedo meter más a detalle porque no me corresponde a mí, pero sí, ese tipo de cosas pasan. Y esa respuesta te deja en shock.

Al día siguiente llega después de Hombres íntegros, donde interpretaste a Alf, otro personaje que también está lidiando con la presión de encajar dentro de una determinada idea de masculinidad. En retrospectiva, ¿encuentras un punto de conexión entre los dos personajes?
Sí, tienen cierta distancia, pero también hay un punto que mencionas.
No es que sean iguales. Sin embargo, tienen similitudes, como los sentimientos reprimidos. Los dos están intentando callar algo que sucedió y que es irreparable.
Creo que ese es el mayor punto de conexión entre los dos.
¿Crees que interpretar personajes que lidian con esta presión de la masculinidad también ha cambiado tu propia manera de entenderla?
En este caso, más que una pregunta, creo que me quedo con todo lo que he aprendido de estos personajes y de las historias que he tenido la oportunidad de contar.
Cada proyecto te permite explorar cosas distintas y acercarte a personajes desde lugares diferentes. Creo que eso también es parte de lo que busco cuando elijo los proyectos en los que quiero participar.
Elegir el camino
Hombres íntegros también marcó un antes y un después en tu carrera. Llegó el reconocimiento en Morelia y después la nominación al Ariel. ¿Cómo cambia la relación que tienes contigo mismo como actor cuando, de pronto, la industria empieza a decirte que estás haciendo algo bien?
Es muy lindo. He recibido felicitaciones de muchas personas a las que admiro mucho y eso me da como una palmada en la espalda.
Pero eso no significa que ya esté todo resuelto.
La verdad es que queda mucho camino por recorrer. Creo que lo que ha pasado en los últimos dos años deja un estándar marcado. Es como decir: “Ok, aquí me gustaría estar. Aquí es donde quiero estar”.
Quiero estar haciendo más cine y más proyectos que a mí me interesen.
Una cosa es que para mucha gente un proyecto pueda representar “este proyecto me va a dar más dinero” o “este proyecto me va a dar más de esto”, y lo entiendo y lo respeto. Pero yo no quisiera caer en tener que hacer algo que no me guste simplemente por dinero.
Ahora trabajo también en otras cosas que me dan ese sustento para poder escoger, porque es hacia donde quiero que vaya mi carrera y creo que ahora es el punto para hacerlo.

Mencionas que tienes la posibilidad de elegir proyectos y que incluso te estás involucrando en ellos desde otros lugares. Además de la actuación, ¿qué tipo de historias te gustaría ayudar a construir?
Ahora me dedico a la fotografía. Es como mi day job y me gusta. Siento que es otra manera de contar historias.
Son cosas muy distintas. Obviamente me encantaría poder estar siendo actor todo el año, pero como te digo, unas por otras.
Vivir en la Ciudad de México tiene unas cosas y vivir allá tiene otras. Allá probablemente viviría con mis papás y haría otras cosas que no hago acá.
Acá la fotografía me permite ser mi propio jefe. Suena muy romántico eso de ser tu propio jefe, que a veces sí lo es, no lo voy a negar.
El poderme ir a México, por ejemplo, hacer un shooting para una revista, es una chamba que ni de pedo me darían en otra parte. Puedo hacerlo dos veces al mes. Volarme una semana, pues nada.
En ninguna otra chamba tendría esa posibilidad. Entonces tengo esa flexibilidad que me gusta tener, sobre todo para irla colando con la actuación.
Porque, siendo realistas, todo lo que gano lo invierto en mí y en mi carrera.
Eso es algo que, como te dije al principio, me importa mucho: no quiero nada más involucrarme en proyectos por involucrarme. Quiero proyectos que a mí me hagan sentido y que me gusten.
A lo mejor no nada más como actor.

¿Qué tendría que tener una historia para que hoy dijeras: “Quiero formar parte de esto”?
Es algo que toma tiempo y tengo que seguir aprendiendo y haciendo cosas, pero el primer paso es tener el interés y acercarte a las personas que te vayan ayudando a perfilarte hacia ese lugar.
Si pensamos en el Andrés que comenzó este camino y en el que hoy está a punto de seguir creciendo con proyectos como Al día siguiente y con la fotografía, ¿qué te gustaría que todavía nos sorprendiera de ti? ¿Qué te gustaría que la gente conociera?
No sé. Yo considero que todavía se puede ir más arriba.
Me gustaría pensar que puedo trabajar más para llegar al siguiente punto.
Y también quisiera que sepas que estoy muy agradecido con las personas que me han formado.
Alejandro, con Hombres íntegros, me descubrió y me dio ese primer voto de confianza. Estoy muy agradecido con él.
También estoy muy agradecido con Luis, con Rocío Belmont, que hizo el casting de Hombres íntegros, y con todas las personas que han sido parte importante de mi vida y de mi carrera.
Siempre los tengo presentes.

Seguir subiendo
En un momento de su carrera en el que podría ser fácil dejarse llevar por el reconocimiento, Andrés Revo parece tener claro que los premios y las nominaciones no son una meta final, sino una confirmación de que está caminando hacia el lugar que quiere ocupar.
Entre el cine independiente, la fotografía y los personajes que exploran aquello que la sociedad suele pedirnos callar, Andrés continúa construyendo una carrera desde la curiosidad y, sobre todo, desde la posibilidad de elegir.
Al día siguiente representa una nueva oportunidad para explorar esa búsqueda. Una historia sobre lo que ocurre después de que algo se rompe y sobre las cosas que, por más que intentemos repararlas, simplemente ya no pueden volver a ser como antes.
