Lala Griego: nueva línea con más proteína
Si últimamente sientes que la palabra proteína aparece absolutamente en todas partes, no estás imaginando cosas. Está en redes sociales, en el súper, en nuestras conversaciones sobre bienestar y, ahora, también en uno de nuestros momentos favoritos del día: el desayuno. Pero, seamos honestxs, ¿de qué sirve sumar proteína si comerla se siente como un sacrificio?

Justo con esa pregunta llegué a la presentación de la nueva evolución de Lala Griego, una experiencia en la que no solo conocimos su renovado portafolio, sino que también pudimos probar diferentes recetas, crear nuestro propio bowl de desayuno y aprender sobre alimentación intuitiva y mindfulness.
La gran apuesta de la marca se resume en una frase bastante catchy: “La proteína para chuparse los dedos”. Y después de pasar una mañana probando sus nuevas propuestas, puedo decir que entendí perfectamente por dónde va la idea.
Lala Griego quiere que la proteína sepa rico
Primero, hay que hablar del contexto. Durante la presentación, el equipo de Lala explicó que la proteína se ha convertido en un tema cada vez más relevante para lxs consumidorxs mexicanos.
De acuerdo con los datos compartidos durante el evento, 47% de lxs mexicanxs considera relevante la proteína, mientras que 26% la busca específicamente en productos lácteos.
Por eso, Lala Griego decidió evolucionar su propuesta. La marca no solo renovó su imagen, sino también su portafolio, sus presentaciones y la manera en la que busca relacionarse con quienes quieren incorporar más proteína a su día a día.

Y aquí viene la parte que más me gustó: la propuesta no plantea que comer saludable tenga que sentirse como castigo.
Como explicaron durante la presentación, “la proteína no tiene por qué estar peleada con que sepa rico”.
Y honestly, gracias.
Porque sí queremos cuidarnos, pero también queremos desayunar algo que nos emocione, que tenga buena textura, que sepa rico y que no parezca que estamos cumpliendo una penitencia nutricional.
¿Qué cambia en el nuevo Lala Griego?
Después, llegó una de las partes más interesantes de la presentación: conocer cómo quedó el nuevo portafolio.
La evolución incluye diferentes formatos de yogurt griego cuchareable, opciones sin azúcar y, como una de las novedades principales, formatos bebibles.

Este último punto tiene mucho sentido para quienes vivimos con el desayuno en modo “me tengo que ir YA”. La idea de poder tomar un yogurt griego mientras vas al trabajo, la escuela o simplemente sales de casa responde precisamente a esa necesidad de practicidad.
Además, los productos pueden identificarse fácilmente por sus diferentes presentaciones y características. Los productos con el listoncito verde corresponden a la línea sin azúcar, mientras que también existen opciones naturales y con diferentes sabores.
Entre las propuestas mostradas durante el evento estuvieron sabores como frutos rojos y mango, además de distintas presentaciones para consumir el yogurt de maneras mucho más versátiles.
Proteína, pero también practicidad
Asimismo, uno de los datos que más se repitió durante la experiencia fue la cantidad de proteína que aporta cada presentación.
Los formatos bebibles, por ejemplo, cuentan con 12 gramos de proteína, mientras que otras presentaciones pueden aportar 9 o 7 gramos, dependiendo del tamaño y producto.
Y aquí hubo una explicación que me pareció bastante útil: no hay que confundir “comer 100 gramos de proteína” con consumir un alimento que contiene 100 gramos de proteína.

Durante la experiencia nos explicaron que las necesidades de proteína dependen de factores como el peso y el nivel de actividad física, por lo que revisar cuántos gramos aporta realmente cada alimento puede ayudarnos a entender mejor nuestra alimentación.
Eso sí: estos datos fueron compartidos durante la presentación como parte de la explicación nutricional de la marca y no sustituyen una recomendación personalizada de un especialista.
De un yogurt a todo un menú
Ahora viene mi parte favorita.
Porque si algo quedó clarísimo durante la experiencia es que Lala Griego quiere dejar atrás la idea de que el yogurt griego solamente sirve para ponerle fruta y granola.
Y sí, esa combinación es deliciosa, pero podemos hacer muchísimo más.
Durante la mañana pudimos probar diferentes recetas creadas específicamente para demostrar esa versatilidad. Hubo opciones dulces y saladas, incluyendo un panqué preparado con Lala Griego y otras recetas que combinaban ingredientes como salmón, chipotle, pollo, pesto, almendras, nueces, albahaca y aguacate.

La chef Lucía, quien participó en la creación de las recetas, explicó que la intención era precisamente encontrar ese punto entre comer rico y nutrirnos.
Y me quedo con una idea que compartió durante la experiencia: muchas veces no se trata de saber cocinar perfecto, sino de atrevernos a mezclar ingredientes.
Porque sí, amix, aparentemente nuestro yogurt griego puede tener una vida mucho más interesante de la que imaginábamos.
Mi bowl también tuvo su momento
Después, nos tocó pasar a una de las dinámicas más divertidas de la mañana: preparar nuestro propio bowl de desayuno.
La idea era elegir ingredientes, decorar nuestro bowl y hasta ponerle un nombre dependiendo de la vibra con la que habíamos empezado el día.
Y aquí fue donde la experiencia dejó de sentirse como una presentación tradicional de producto y comenzó a sentirse mucho más como una mañana entre amigxs.

Porque sí, obviamente primero había que tomarle fotos al bowl antes de comérselo. Prioridades.
Pero además de crear nuestro desayuno, la dinámica buscaba que realmente nos detuviéramos a observar lo que estábamos comiendo.
Comer también puede ser una experiencia
Después, llegó una de las partes que más me sorprendieron: una sesión de mindful eating, o alimentación consciente.
Durante la experiencia nos invitaron a prestar atención a nuestros sentidos mientras comíamos: la textura, temperatura, aromas, sabores y hasta la manera en la que cada ingrediente cambiaba al combinarse con el yogurt.
También hablamos de una diferencia que parece sencilla, pero que no siempre identificamos: hambre física y antojo.

Una de las explicaciones que más se me quedó fue que el antojo suele llegar con “nombre y apellido”. Es decir, no necesariamente quieres comer cualquier cosa; quieres específicamente esos cacahuates, ese chocolate o esa pizza que de repente se instala en tu cerebro.
En cambio, el hambre física va aumentando progresivamente y puede venir acompañada de diferentes señales corporales.
La intención no era demonizar el hambre emocional. Al contrario. Durante la dinámica se explicó que es algo que todas las personas podemos experimentar y que identificarlo puede ayudarnos a entender qué necesitamos en ese momento.
Y aquí hubo otro aprendizaje importante: comer por una emoción no significa que después tengamos que castigar o compensar lo que comimos.
La invitación fue más bien a reconocer esa emoción y buscar también otras formas de atenderla.
¿Y qué tiene que ver la proteína con la saciedad?
Finalmente, la conversación regresó a uno de los grandes protagonistas de la mañana: la proteína.
Durante la sesión se explicó que la proteína está relacionada con la saciedad y que puede formar parte de una alimentación equilibrada.
También aprendimos una forma sencilla de pensar en nuestro consumo diario: las necesidades pueden variar dependiendo del peso corporal y de la actividad física.
La recomendación presentada durante el evento planteó rangos aproximados de 1.2 a 1.6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal para personas activas, mientras que atletas pueden requerir cantidades mayores.

Sin embargo, aquí sí vale la pena poner pausa: las necesidades individuales pueden cambiar muchísimo, así que si quieres saber cuánta proteína necesitas realmente, lo mejor es consultarlo con unx profesional de nutrición.
Lo que sí me pareció interesante es entender por qué puede ser útil que los productos indiquen claramente cuántos gramos de proteína contienen.
Una campaña que quiere chuparse los dedos
Además del nuevo portafolio, Lala Griego presentó su campaña “La proteína para chuparse los dedos”, una comunicación que busca alejarse de la idea solemne de que bienestar y sabor están peleados.
La campaña comenzó a comunicarse desde abril y contempla televisión abierta, televisión de paga y formatos digitales.
La creatividad fue desarrollada por Trap PK, agencia ubicada en Barcelona, en colaboración con el equipo local de marketing de Grupo Lala.
Y sí, también pudimos ver el comercial durante la presentación. Digamos que la marca decidió llevar literalmente la idea de “chuparse los dedos” a un territorio bastante más coqueto y juguetón.
Porque si algo deja claro esta nueva etapa es que Lala Griego quiere hablar de proteína sin hacerlo aburrido.
¿Dónde podemos encontrar Lala Griego?
Por último, si después de leer todo esto ya te dio curiosidad probarlo, la marca explicó que cuenta con presencia nacional en diferentes cadenas de autoservicio.
Durante la presentación mencionaron puntos de venta como Walmart, Walmart Express, Bodega Aurrera, Soriana y Farmacias Guadalajara, además de tiendas de conveniencia y tienditas.

En el caso de algunos formatos bebibles, también señalaron una presencia particularmente fuerte en el Valle de México y la zona occidente, incluyendo Guadalajara.
Además, la marca compartió que cerca de 60% de quienes prueban los formatos cuchareables vuelven a comprarlos, mientras que alrededor de 30% de quienes prueban los bebibles los recompran, según los indicadores presentados durante el evento.
Entonces, ¿qué me llevo de esta experiencia?
Después de una mañana entre bowls, recetas, yogurt griego y una pequeña dosis de mindfulness, creo que el mensaje de Lala Griego va mucho más allá de “aquí hay un nuevo producto”.
La propuesta busca meterse en nuestra rutina de una manera mucho más flexible: desayunos rápidos, bowls, recetas dulces, opciones saladas, formatos para llevar y diferentes alternativas dependiendo de lo que buscamos.

Y, sobre todo, hay una idea que se me quedó dando vueltas: cuidarnos no debería significar dejar de disfrutar lo que comemos.
Porque sí, podemos hablar de proteína, nutrientes y bienestar. Pero también podemos hablar de sabor, antojos, cultura, placer y de ese momento en el que pruebas algo y piensas: ok, esto sí me lo quiero volver a comer.
Y después de probar varias de las recetas de esta experiencia, creo que ese último punto Lala Griego lo tiene bastante claro.
La proteína también puede ser para chuparse los dedos.
