Lusian Cortes: El Novio de Todxs
El creador de contenido, actor y modelo habla sobre el origen de su universo de novios, su salto a las redes sociales, su pasión por el terror mexicano y los proyectos que prepara detrás y frente a la cámara.
Por: El Poderoso Dave
Foto: Charlie Amateco
MUAH: Suzieh Nieto
Styling: El Poderoso Dave
Locación: Amnes!a

Hay creadores que encuentran un personaje que funciona y lo convierten en una serie de videos. Lusian Cortes decidió llevarlo mucho más lejos: creó todo un universo de novios que hoy forma parte de su identidad en redes sociales.
Sin embargo, detrás de personajes como el novio old money, el novio papá o los novios zodiacales existe una trayectoria que comenzó mucho antes de TikTok. Lusian estudió Ciencias de la Comunicación, trabajó en medios, agencias y producción de contenido, y encontró en la actuación una de sus grandes pasiones.
Con el tiempo, las redes sociales se convirtieron en el espacio donde pudo combinar todas esas herramientas. Y cuando una oportunidad como actor no llegó, decidió dejar de esperar y crear sus propios proyectos.
Así nació también una nueva faceta: la de realizador de cortometrajes de terror inspirados en el folclore mexicano.
En entrevista con Zero Magazine, Lusian Cortes habla sobre el origen de sus personajes, el momento en que entendió que había construido una comunidad, su relación con el terror y lo que viene para una carrera que cada vez se mueve más entre la actuación, la creación y la dirección.

Eres actor, ¿dónde estudiaste actuación?
Toda mi formación como actor ha sido con maestros particulares. Mi carrera es otra: estudié Ciencias de la Comunicación. Soy licenciado, tengo mi título y mi cédula profesional.
La actuación siempre estuvo ahí porque era algo que quería hacer, pero durante mucho tiempo fue algo paralelo a mi carrera.
¿Trabajaste en algún momento en algo relacionado con la comunicación?
Sí, muchísimo. Trabajé en una agencia de modelos llevando redes sociales y también como director de la parte de actores y talentos. Además, hacía fotografía, video y edición.
Después trabajé en MVS Comunicaciones. Estuve en Exa FM, donde entré como periodista de nota rosa y terminé haciendo muchísimas cosas: fui conductor de Exa Gamers, de Exa News, entrevisté artistas en conciertos y también hablaba de videojuegos.
Después trabajé en diferentes agencias como comunicólogo y community manager. Mi último trabajo antes de dedicarme de lleno a otras cosas fue como director creativo de una empresa de maquinaria para tratamientos de belleza.
¿En algún momento te frustró sentir que estabas haciendo muchísimo y que eso no necesariamente se reflejaba en tu trabajo?
Sí. Cambié muchísimo de trabajo porque me preguntaba por qué no me sentía bien. Pensaba: “¿Por qué me parto tanto la madre y no me siento satisfecho?”.
Cuando recibí mi documento de pasante pensé: “Quiero ser actor”.
Creo que ahí empecé a entender que necesitaba buscar algo que realmente me hiciera sentir realizado.

¿Qué herramientas te dio estudiar Comunicación que hoy utilizas como creador?
Me dio muchísimas herramientas. Sé grabarme, editar, trabajar con una cámara, entiendo los encuadres, la iluminación, sé escribir y puedo hacer un cortometraje.
Si quieres ser creador de contenido, estudiar Comunicación puede darte una buena base. No significa que la carrera te enseñe todo, pero en mi caso me permitió hacer muchas cosas por mi cuenta.
También me dio libertad para crear.
¿Cómo llegaste al modelaje?
Fue completamente accidental.
Yo estaba trabajando como fotógrafo en una sesión y el modelo no llegaba. El cliente me preguntó si yo no era modelo. Le dije que nunca había modelado y me ofreció hacerlo.
Acepté y pensé: “Eres actor. Ahora eres modelo. Actúa como si hubieras hecho mil campañas”.
Por suerte tenía memoria de las poses que había visto hacer a otros modelos. Terminamos la sesión y me dijeron que me veía muy bien.
Publicaron las fotografías y mi Instagram empezó a crecer. Después llegaron más trabajos como modelo y eso también me ayudó a desarrollar mi presencia en redes.
¿Cuándo sentiste que realmente estabas entrando al universo de los creadores de contenido?
Con los novios.
Yo ya había tenido videos de tres o cinco millones de reproducciones, pero eran videos probando filtros. Eran virales, pero la gente no necesariamente me ubicaba.
Con los novios fue diferente. Empecé a salir a la calle y la gente me reconocía. Me decían: “Te sigo”, “mi hermana está enamorada de ti” o se acercaban a pedirme fotos.
También empezó a pasar con mi familia y mis amigos. Ahí dije: “No puede ser. Sí está pasando algo”.

¿Cómo nació el primer video de los novios?
Tuve un casting para una película. Fue mi primer casting importante y pasé varios filtros. Finalmente me dijeron que no me había quedado porque tenían que seleccionar al hijo de un actor famoso.
Me dio muchísimo coraje.
En ese momento tenía alrededor de 90 mil seguidores en TikTok y algunos videos de tres o cuatro millones de reproducciones, pero eran virales por el contenido, no porque la gente estuviera siguiendo a Lusian.
Entonces pensé: “Yo soy actor. Soy comunicólogo. Sé grabarme, sé de encuadres, iluminación, tengo luces, tengo un buen celular, sé editar. Estoy harto de esperar”.
Decidí hacer algo por mi cuenta.
Yo quería hacer cortometrajes de terror porque es algo que me apasiona, pero también me di cuenta de que los videos que más se viralizaban eran cosas que a mí no necesariamente me gustaban.
Entonces pensé: “Voy a actuar algo que no me guste”.
Elegí el drama romántico.
Me puse a estudiar películas, cómo hablaban los personajes, cómo se vestían, qué hacían con las manos, cómo utilizaban las cejas. De tanto estudiar me frustré.
Agarré el celular y pensé: “A ver, ¿qué soy? Soy un novio”.
Entonces imaginé que llegaba a casa después de trabajar, cansado, pero quería atender a mi pareja. Empecé a improvisar que iba a hacerle de comer, que no se levantara si se sentía mal, que yo me encargaba.
No lo edité. No le puse música. Solo le puse un título, lo publiqué y me fui a jugar videojuegos.
Cuando desperté, ese video tenía alrededor de 800 mil reproducciones.
¿Y qué pasó después?
Dije: “Les interesé”.
Al día siguiente hice otro. Ahora eran hot cakes y subí un poquito más el tono. Ese video llegó aproximadamente al millón y medio de reproducciones.
Ahí dije: “Ok, ya encontré”.
Así nacieron los novios.

¿Cuál de todos los novios te ha sorprendido más?
El novio papá.
Ni siquiera era mi intención que funcionara tanto. Lo hice pensando que era chistoso tener un novio que fuera muy papá: regañón, que te dijera que te pusieras el suéter, que comieras o que tuvieras cuidado.
Yo lo hice para reírme y la gente se enamoró.
Empezaron a decir: “Yo quiero uno que me traiga”, “yo quiero uno que se encargue de mí”. Y yo pensaba: “Eso era para reírse, no para enamorarse”.
Pero me hace muy feliz.
También están los novios zodiacales. ¿De dónde nació ese universo?
A mí me gusta mucho la astrología, pero me acerqué a ella porque también leo las cartas.
Antes de los novios hacía lives y un día empecé a leer cartas. De repente pasé de tener unas 30 personas a tener cientos porque todo el mundo quería saber el chisme.
Llegó un momento en el que eran demasiadas preguntas y dije: “Voy a preguntar por cada signo”.
Yo no sabía prácticamente nada de los signos. Solo sabía que soy Tauro y que me gusta comer y dormir.
Después me puse a estudiar y le fui agarrando mucho gusto.
Entonces pensé: “Creo que ya hemos hecho demasiado con este novio. ¿Qué más puedo hacer?”.
Y surgieron los novios zodiacales.
Me encanta que la gente se identifique, incluso cuando se enoja. Puedo decir que los Aries se toman todo a pecho y aparece un Aries diciendo: “Eso no es cierto, nosotros ni nos enojamos”.
Y yo pienso: “Estás enojado mientras escribes esto”.
¿Cómo llegaste del contenido viral a los cortometrajes de terror?
Siempre he sido muy fan del terror.
Desde niño me preguntaba por qué tantas historias eran gringas. En México tenemos muchísimas leyendas y folclore.
Entonces pensé: “¿Por qué no hacemos algo mexicano?”.
Así surgió la idea de hacer El vampiro de Barranca del Muerto.
Busqué permisos, tuve varios problemas y me aventé a hacerlo.
Lo anuncié en mis redes y mucha gente me decía: “A mí no me gusta el terror, me da mucho miedo, pero lo voy a ver porque lo hiciste tú”.
Eso me emocionó muchísimo.

¿Esperabas que el cortometraje tuviera el impacto que tuvo?
Para nada.
Yo pensaba subirlo a YouTube y que tuviera dos mil vistas. Pensaba: “Va a ser mi bebé”.
Me ayudó mi papá a grabarme, además de amigos actores y personas que tenían conocimientos de grabación y maquillaje.
Lo terminé y pensé: “Se ve espectacular”.
Lo publiqué cerca de Halloween y después me fui de viaje a Japón. Estando allá empecé a recibir mensajes de amigos y seguidores diciéndome: “Estás en las noticias”, “estás en fanpages”.
Yo no entendía nada.
Entré al video y había explotado.
Ahí entendí que también existía otro público que no necesariamente me conocía por los novios, sino que era fan del terror.
Eso me hizo muy feliz porque era una audiencia completamente distinta.
¿Y ese cortometraje terminó llevándote a ganar un premio?
Sí. Después hice un segundo cortometraje sobre El Coco y posteriormente fui nominado a unos premios paranormales.
Yo ni siquiera sabía que estaba nominado. Mis seguidores empezaron a decirme: “Vas a estar en los premios”.
Fui a la premiación y gané.
Fue completamente inesperado.
Para mí, estos cortometrajes tienen que ver con el amor por México y por su terror. Creo que México puede hacer terror de una manera atractiva y mostrar nuestras propias historias.
Después llegó El Charro Negro. ¿Cómo cambió el proceso de producción?
Muchísimo.
Ahí ya estaba funcionando prácticamente como una pequeña casa productora. Había actores involucrados, camarógrafo y tuve que gestionar permisos para poder utilizar un panteón.
Fue mucho más trabajo.
También me da orgullo porque cada vez intento que se vea mejor. No era mi finalidad que tanta gente lo viera, pero cuando pasa te genera un compromiso muy bonito.
Si la gente está pidiendo más, quieres hacerlo mejor.

¿Qué piensas de que creadores de contenido que no son actores obtengan papeles en películas o series?
Creo que está increíble.
A mí me enseñaron algo que considero muy importante: si quieres algo, tienes que estar listo. Porque si se presenta la oportunidad y no estás preparado, puedes hacer un cochinero.
Me da gusto que se les abran puertas a influencers y creadores. Llegar a esos números tampoco es gratis. Puede existir suerte, pero también hay esfuerzo, atrevimiento y constancia.
Lo importante es prepararse.
Si mañana me hablara un director que admiro para una película sobre una guerra, yo estudiaría esa guerra, buscaría información, vería documentales y buscaría un maestro de actuación si fuera necesario.
No se trata solamente de recibir una oportunidad. Se trata de prepararte para ella.
Las redes sociales me han abierto puertas muy bonitas y estoy muy agradecido. Pero también he aprendido a decir que no cuando algo no está dentro de mis capacidades.
Me han invitado a proyectos donde necesitaban bailarines y he dicho: “No soy bailarín contemporáneo”.
Porque si voy a hacer un mugrero y hay gente pagando por verlo, prefiero decir que no estoy preparado.
¿Has pensado expandir el universo del terror hacia otro tipo de contenido?
Sí. Me han pedido documentales, cortometrajes más producidos y también cortometrajes románticos.
Por ahora viene otro cortometraje y después quiero empezar a hacer proyectos en los que no necesariamente actúe yo.
Me gustaría dirigir.
Hasta ahora muchas veces estoy actuando, produciendo y dirigiendo al mismo tiempo. A veces pienso que estaría padre que los actores estuvieran frente a mí y yo pudiera concentrarme únicamente en dirigir.
Me gusta más actuar, la verdad, pero también quiero explorar esa parte.
Después del terror me gustaría experimentar con ciencia ficción, romance o historias un poco más realistas.
Y también me gusta la idea de que el foco no siempre sea yo.

¿Quiénes son tus directores mexicanos favoritos?
Es difícil porque hay muy buenos.
Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro son directores con los que me encantaría trabajar.
Si cualquiera de ellos me dijera que voy a aparecer cinco segundos en una escena, probablemente lloraría tres días.
No me gustaría ser “el nuevo” ninguno de ellos. Me gustaría formar parte del mismo grupo de exponentes mexicanos que hacen arte.
¿Qué viene para ti?
Viene un cortometraje nuevo, contenido nuevo de los novios y más universos de personajes.
También vienen cortometrajes más románticos y me gustaría hacer algunos en los que yo solamente dirija.
Hay cosas musicales en puerta porque también canto. Algunos covers han tenido muy buena respuesta y hay proyectos que podrían salir de ahí.
Nunca fue necesariamente mi intención dedicarme a la música, pero cada vez que me he atrevido a hacer cosas que no tenía planeadas, han pasado cosas buenas.
Canto desde los siete años. No soy Ariana Grande, pero nos defendemos.
¿Qué te ha hecho sentir más orgulloso de todo lo que has logrado hasta ahora?
Varias cosas.
Una de ellas es ser portada de Zero Magazine. La verdad me da muchísima alegría.
También los premios que han ganado los cortometrajes. El Charro Negro me da mucho orgullo porque fue complicado, pero se logró y quedó muy bien.
Y creo que algo que me hace especialmente orgulloso es la comunidad que se está formando en mis redes sociales.
Me sorprende mucho el cariño que recibo.
A veces alguien se acerca y me pide un abrazo, un beso o una foto, y más que por el ego, lo que me hace feliz es pensar: “¿Qué te generé? ¿Qué te hice sentir?”.
Me han dicho que ya tienen novio y que su novio es como los de mis videos. También me han contado que estaban mal con su pareja y que después de ver mis videos mejoraron.
Eso me da mucho orgullo: poder hacer sentir algo.
Aunque sea asco, aunque sea odio, aunque sea risa. Lo importante es no pasar desapercibido.
Siento que mis gustos, mi arte y las cosas que me apasionan están siendo escuchadas.

¿Por qué crees que has conseguido todo esto? ¿Cuál dirías que es tu factor de éxito en la vida?
Creo que soy necio.
Soy muy aguerrido. Cuando estoy seguro de que quiero algo, voy por ello.
También creo que soy inteligente y creativo. No soy el más creativo ni el más chistoso, pero creo que tengo creatividad para ciertas cosas y, sobre todo, conozco mis limitaciones.
Creo que también me conozco.
Y sí, soy atrevido.
Muchas cosas que he hecho en la vida comenzaron porque alguien me dijo: “Hazlo” y yo pensé: “Órale”.
Fui locutor de radio porque me dijeron que podía hacerlo. Fui conductor de un programa de videojuegos aunque no sabía de videojuegos. Fui conductor de entrevistas sin haber sido conductor.
Muchas de las cosas que he hecho comenzaron porque pensé: “Si no lo hago, probablemente va a ser peor”.
Desde pequeño aprendí que cuando no te atreves puedes quedarte con la sensación de “¿qué habría pasado?”.
Prefiero hacer algo y decir: “Qué ridículo hice”, a quedarme pensando: “Qué pena que no lo hice”.
Creo que, al final, eso es lo que me ha funcionado: atreverme a enfrentar el miedo.
Lusian Cortes: un creador que decidió dejar de esperar
Entre personajes virales, actuación, modelaje, cortometrajes y nuevos proyectos detrás de la cámara, Lusian Cortes ha construido una carrera a partir de una idea que aparece constantemente a lo largo de su historia: atreverse.
Lo que comenzó como una respuesta a una frustración profesional terminó convirtiéndose en un universo de personajes, una comunidad y una nueva etapa creativa que ahora también explora el cine de terror y la dirección.
Y aunque todavía espera esa llamada de alguno de sus directores mexicanos favoritos, Lusian ya encontró algo igual de importante: las herramientas para crear sus propias oportunidades.
